Luego de 43 años de servicio, y convertido en una de las piezas clave de la Fuerza Aérea Argentina en la Guerra de Malvinas, los últimos Mirage partieron hacia su última operación para luego ser desprogramados.

Los aviones iniciaron el ejercicio “Ariete”, que durará hasta el viernes 11 en la Base Aérea Militar de Río Gallegos, provincia de Santa Cruz.

Será última oportunidad para los pilotos de entrenar en estas aeronaves y de mantenerse en forma. Luego, habrá que ver qué decisión tomar el Gobierno para reemplazar a la única nave de interceptación que quedaba para la defensa aérea.

Desaparecidos los Mirage, la Fuerza contará sólo con los ya vetustos A4, Pucará y los Pampa, que son aviones de entrenamiento.

Durante esta última misión, los Mirage, que despegaron de la VI Brigada Aérea de Tandil, realizarán misiones de adiestramiento en tácticas de combate aire-aire y de navegaciones tácticas aire-suelo.

En un comunicado, la Fuerza Aérea destacó que los Mirage serán retirados de las operaciones “tras prestar 43 años de servicio ininterrumpido a nuestra Nación, haber realizado más de 131.000 horas de vuelo y obtener los mayores lauros por su participación en la Batalla Aérea por las Islas Malvinas”.

 

El Mirage III es sin dudas el avión de combate de mayor éxito producido en Europa Occidental. Durante mucho tiempo se constituyó en la espina dorsal del sistema de defensa frances, seleccionado por su simplicidad, confiabilidad y alto desempeño.

Exahustivamente probados en combate, los Mirage III fueron decisivos en la campaña aérea de la Guerra de los Seis Días, en 1967, cuando piloteados por la Fuerza Aérea Israelí, obtuvieran decenas de victorias aire-aire y la total destrucción de la aviación arabe en tierra.

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