En diciembre pasado, los plazos fijos UVA se volvieron una de las inversiones más demandadas del mercado. Al tratarse de una herramienta financiera que se ajusta por inflación, muchos ahorristas la eligieron para intentar resguardar el valor de sus pesos.
Pero la desaceleración de la inflación, la extensión del tiempo mínimo de colocación (pasó de 90 a 180 días) y la expectativa de un eventual levantamiento del cepo en un corto plazo provocaron que esta inversión perdiera su atractivo. Así las cosas, el stock de plazos fijos UVA comenzó a reducirse en términos nominales y ya hay analistas que advierten que ese flujo de pesos podría presionar al dólar.
Los plazos fijo UVA tenían un plazo mínimo de 90 días, pero los bancos presionaron para extender ese plazo. Algunas entidades incluso solicitaron su eliminación, argumentando que no cuentan con herramientas financieras para responder la gran demanda de los ahorristas que elegían esa alternativa de inversión por los rendimientos que ofrecen. Finalmente, para frenar la migración, el Banco Central extendió a fines de diciembre el periodo mínimo a 180 días.
Lo cierto es que en las últimas semanas empezaron a vencer los plazos fijos UVA que se habían constituido en diciembre, y muchos ahorristas decidieron no renovarlos. Es que a medida que la inflación se fue desacelerando, esta inversión dejó de ser atractiva.
Incluso, los economistas esperan que la inflación se siga desacelerando. En tal sentido, el Relevamiento de Expectativas del Mercado que elabora el Banco Central pronostica una inflación de 14,3% para marzo, 12% en abril, 10% en mayo, 8,5% en junio y 7,8% en julio.
Aunque todavía la tasa es más alta que otras alternativas del mercado (el plazo fijo tradicional paga entre 5,8% y 6,1% mensual, muy por debajo de los últimos índices de inflación), la incertidumbre que conlleva dejar el dinero inmovilizado durante seis meses empujó a algunos ahorristas a desarmar esta inversión y buscar otras alternativas.
Esta situación podría tener consecuencias en precio de la moneda estadounidense: una hipótesis apunta a que los ahorristas volverán a apostar por la compra de dólares ante esta situación de inestabilidad económica.
