Al cierre de la cumbre del Mercosur, en ocasión de celebrarse los 30 años de su creación, el presidente Alberto Fernández lanzó un mensaje ante sus pares de Brasil, Uruguay, Bolivia, Chile y Paraguay.
“Si nos hemos convertido en una carga, lo lamento. No queríamos ser una carga para nadie. Terminemos con esas ideas que ayudan tan poco a la unidad. No queremos ser lastre de nadie. Si somos un lastre, que tomen otro barco. No somos lastre de nadie, es un honor ser parte del Mercosur”, dijo el mandatario.
Estas declaraciones se dieron luego de que volvieran a quedar expuestas las diferencias entre el gobierno argentino y las administraciones de Luis Lacalle Pou (Uruguay); Jair Bolsonaro (Brasil) y Miguel Abdo Benítez (Paraguay), los que plantearon la necesidad de “flexibilizar” la dinámica del bloque a una mayor integración global.
“El Mercosur no puede ser un lastre y por eso hemos hablado con todos los presidentes en la necesidad de flexibilización. Uruguay necesita avanzar en el concierto internacional”, lanzó Lacalle Pou.
Este mansaje generó malestar en Alberto Fernández que no dudó en salir a responderle. La frase del mandatario se produce, además, en un contexto de tensión en la región, luego de que la Argentina se retirara del Grupo de Lima, en un claro mensaje de apoyo a la gestión de Nicolás Maduro.
La propuesta de Fernández
El presidente dijo no creer que “una reducción parcial y lineal del Arancel Externo Común (AEC) del Mercosur para todo el universo arancelario sea el mejor instrumento, frente a la posibilidad de nuevos acuerdos con otros países”.
Fernández afirmó que la propuesta argentina de revisión del AEC, que será considerada durante la reunión del grupo ad hoc regional el próximo 22 de abril, “se basa en preservar el equilibrio entre los sectores agroindustriales e industriales”.
Además, destacó la necesidad de “perfeccionamiento” del arancel externo y la coordinación de políticas macroeconómicas, “para continuar avanzando hacia el consenso de mercado común”.
“Aspiramos a un acuerdo hacia el fin de nuestra presidencia pro tempore, de forma que sea posible su aplicación en el futuro próximo”, dijo Fernández.
Agregó que “tras 25 años de un AEC que atravesó diversos cambios, adaptándose a los intereses de los socios, se trabaja con vistas a impulsar la competititivad del bloque y mayor integración a las cadenas globales y regionales de valor”.
Instó luego a “corregir las inconsistencias” del arancel externo, “para agregar un mayor estímulo a la agregación de valor, tomando en cuenta las negociaciones del Mercosur con terceros”, y llamó a “darnos los tiempos de implementación necesarios, a fin de no erosionar nuestras estructuras productivas”.
El Presidente advirtió sobre el cambio en el panorama de la economía y el comercio internacional desde que comenzó en 2019 la revisión del AEC, lo que define una “renovada apuesta por la asociación regional y la conformación de cadenas de valor más cortas y previsibles, en un contexto de incertidumbre global absoluta”.
“Por eso una revisión racional y pragmática (del arancel externo) debe lograr mayor competitividad y obtener resultados que beneficien las economías y la generación de empleos”, sostuvo Fernández.
El jefe de Estado recordó que el Mercosur es “protagonista de nuestra inserción externa, ya que desde su comienzo buscó avanzar en acuerdos comerciales con todos los países de la región, y hoy se construyó un área de libre comercio con la mayor parte de América Latina”.
Además, agregó, “negociamos acuerdos con la Unión Europea, EFTA (siglas en inglés de Acuerdo Europeo de Libre Comercio), Israel, Egipto, India y países del Sur de Africa, entre muchos otros”.
“El Mercosur no es un bloque cerrado al comercio exterior, sino una plataforma para que los países se proyecten al resto del mundo”, remarcó Fernández.
