Desde la asunción de Javier Milei al mando de la Argentina, el Gobierno nacional dispuso un freno casi total a la obra pública financiada por el Estado. La administración libertaria priorizó el equilibrio fiscal y redujo al mínimo las transferencias para infraestructura, dejando en suspenso o cancelando proyectos en marcha y nuevas licitaciones.
Esta decisión impactó en obras viales, viviendas y servicios básicos que dependían de fondos nacionales y generó un fuerte debate con las provincias y el sector de la construcción. Esto provocó reproches por parte de los gobernadores, que hasta el día de hoy cuestionan esta decisión.
Javier Milei, durante su discurso en cadena nacional, no dio marcha atrás, pero sí hizo mención al desarrollo de “obras fundamentales que hacen en la infraestructura y logística del país“.
“Estoy seguro que trabajando codo a codo con los gobernadores, diputados y
senadores que quieren una Argentina distinta, vamos a lograrlo. El superávit
es por ejemplo los que nos permitirá otorgar financiamiento el tesoro para
aquellos actores del sector privado que quieran invertir en el país en las
grandes concesiones que vamos a llevar adelante”, dijo en tono más “dialoguista”, luego de haber cambiado algunos aspectos estratégicos sobre su relación con las provincias, en el marco del golpazo electoral sufrido en provincia de Buenos Aires días atrás.
“Es decir, por primera vez en décadas, en vez de que el sector privado financia
el sector público, este superávit primario permitirá al sector público financiar al
sector privado para que desarrolle obras fundamentales que hacen en la
infraestructura y logística del país“, enfatizó Milei.
Para el presidente, “Argentina es un país que tiene mucho para ofrecerle al mundo y que durante décadas se negó a comerciar con el resto del planeta. Debemos emprender el camino que emprendieron todos los países que actualmente son prósperos y buscar inundar el mundo exportando nuestro talento”.
“Por el contrario, si decidimos abandonar este círculo virtuoso del equilibrio fiscal y el crecimiento económico para volver al sendero del déficit, el endeudamiento, la emisión y/o suba de impuestos, volveremos al estancamiento y a la inflación que caracterizaron a nuestro país durante tantos años y que nos sumieron en la más abyecta pobreza” sumó.
“Por eso mismo, Argentina debe, de una vez por todas, abandonar el
autosabotaje económico constante de las últimas décadas. Debemos
abandonar el pensamiento mágico. No es posible reinventar la rueda. Nadie
tiene la culpa de nuestros problemas más que nosotros mismos. Y nadie más
que nosotros mismos puede salvarnos. Dependemos exclusivamente de
nuestro esfuerzo y nuestro compromiso con hacer, de una vez por todas, las
cosas bien”, añadió en otro pasaje.
