El Banco Interamericano de Desarrollo es una de las principales fuentes de financiamiento de Argentina para realizar proyectos que necesiten crédito internacional. Pero la situación económica del país ha hecho que el actual titular de ese organismo, Mauricio Claver-Carone, no destine nuevos fondos debido a problemas de “transparencia” y las dudas ante la posibilidad de que no se cumpla lo pactado con el FMI.
Claver-Carone publicó una dura columna de opinión en el Wall Street Journal donde destaca que no puede “dar el visto bueno” al financiamiento que necesita el Gobierno nacional y las provincias, entre ellas, Mendoza, que ya tiene proyectos solventados por el BID.
“Corresponde a las instituciones multilaterales adoptar las normas más estrictas de integridad y transparencia financiera y ayudar a sus países miembros a hacerlo también”, aseguró en su columna el funcionario que fue designado por el entonces presidente de EEUU, Donald Trump. En la misma, menciona el avión iraní retenido en Argentina.
En este interín, Argentina ha pedido al BID que autorice a un nuevo crédito por US$ 500 millones. “A diferencia del Fondo Monetario Internacional, cuyo mandato incluye el apoyo a las necesidades de liquidez de los países en crisis, la función principal del BID es promover el impacto del desarrollo a través de préstamos para proyectos específicos y asistencia técnica”, consideró. En este caso, recordó que el organismo ya ha financiado obras para mejorar la infraestructura vial y el acceso al agua potable, entre otras, por US$ 2500 millones.
Hay una preocupación en el organismo de crédito por la crisis de la economía argentina y expectativas por saber si podrá cumplir con el acuerdo con el Fondo.
“El BID está deseando que Argentina cumpla los compromisos con el FMI para mejorar las condiciones macroeconómicas. Los compromisos, mucho más modestos que los exigidos a otros países, son clave para promover el crecimiento sostenible y garantizar que el BID pueda ofrecer a Argentina nueva financiación”, afirmó.
Por ello, hace hincapié en que actuará con prudencia. “El éxito de Argentina es el éxito del BID, pero el tumultuoso historial financiero de Argentina afecta singularmente a los costos del banco. El BID debe proteger su capacidad de ayudar de forma fiable a todos sus 26 prestatarios, incluidos los países pequeños con pocos recursos”, agregó.
Así, Claver-Carone establece un condicionamiento. “Por mucho que el BID quiera aprobar nuevos fondos para Argentina, no puede dar el visto bueno a las solicitudes para hacerlo sin asegurarse prudentemente de que tiene un impacto en el desarrollo“, concluyó.
