El fin de ciclo del gobierno de Alberto Fernández terminó con el 41,7% de la población bajo la línea de pobreza, según la última publicación del Indec, en el relevamiento del segundo semestre de 2023. Esto implica que unos 19,4 millones de argentinos son pobres.

El mismo estudio de la Encuesta Permanente de Hogares relevó que el 11,9% son indigentes, es decir, personas que apenas pueden cubrir sus necesidades alimentarias básicas. Esto representa un universo de 5,5 millones de personas.

La comparación interanual muestra que el segundo semestre de 2022 la pobreza alcanzaba al 39,2% de la población, mientras que la indigencia era del 8,1%. Un incremento anual que superan los dos puntos.

El proceso inflacionario y la devaluación de agosto -la medición del organismo nacional no muestra todavía el efecto de la aplicada en diciembre- hicieron mella en los ingresos de los argentinos.

Por otra parte, las estadísticas muestran que el 31,8% de los hogares son pobres, lo que involucra en otros términos a 3,2 millones de viviendas en esa condición.

En tanto, el 8,7% de los hogares están bajo la línea de indigencia: unos 870 mil hogares, según la encuesta.

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