El peronista Martín Llaryora, de Hacemos Unidos por Córdoba, aventajaba por más dos puntos porcentuales a Luis Juez, de Juntos por el Cambio, cuando se habían contado los votos emitidos en el 94,9% de las mesas en las elecciones de gobernador de la provincia mediterránea.

Llaryora -cuya postulación fue impulsada por la fuerza del actual gobernador cordobés, Juan Schiaretti- sumaba el 42,7% de los votos contra el 39,7% de Juez.

El conteo se complicó por fallas en el nuevo sistema de transmisión digital de datos que eligió la Justicia Electoral, denominado Turing. Hubo problemas de conectividad en una gran cantidad de escuelas que obligaron a contar una importante cantidad de mesas de manera tradicional, según indicó la empresa OCASA, encargada del servicio.

Pocos minutos antes de la 1 de la mañana Juez salió a hablar y se quejó. “El partido no está terminado”, aseguró. Sin embargo, dejó entrever que la derrota es inevitable.

En cambio, Llaryora se autoproclamó ganador en base a los datos de las mesas testigos de Hacemos unidos por Córdoba. “Tenemos 50.000 votos de diferencia. Todo el mundo tiene las actas y sabe que la tendencia es irreversible”, explicó pasadas las 2 de la mañana.

Según esos registros, el nivel de participación del padrón fue del 68,27 por ciento. En tanto, en la categoría de legisladores provinciales, Juntos por el Cambio se ubicaba en primer lugar con el 35,4% de los votos, mientras que la coalición oficialista, Hacemos Unidos Córdoba, se ubicaba en el segundo lugar con el 35,1% de los sufragios.