La diputada nacional por Mendoza, Lourdes Arrieta, quien formó parte de la comitiva de seis legisladores de La Libertad Avanza (LLA) que fue al penal de Ezeiza para entrevistarse con un grupo de represores detenidos por delitos de lesa humanidad, dio detalles de la escandalosa visita y se refirió puntualmente a su encuentro con el genocida Alfredo Astiz.
El exmilitar de 72 años es uno de los represores más conocidos del último gobierno de facto (1976-1983) cuando, entre otras tareas, se infiltró como espía en distintas organizaciones de derechos humanos. Fue condenado a prisión perpetua por secuestro, tortura y muerte de distintas víctimas de la dictadura.
“Me llamó la atención porque él (Astiz) me dijo ‘yo sabía que ibas a venir’, lo cual me generó un alerta. ¿Cómo lo sabía? No sé si le pasaron información. Sabía que mi papá es veterano de guerra. También me dijo que me seguía, que sabía de mi existencia, de mis padres”, señaló Arrieta este miércoles en una extensa entrevista que brindó en Argenzuela, el programa que conduce Jorge Rial por el canal C5N.
“Estaba escondido, en un rincón… No participó ni se presentó como hicieron otros”, describió Arrieta sobre la actitud del represor conocido como “ángel de la muerte” durante la visita del pasado 11 de julio. “Es evidente que yo estuve enfrente de una población interna, de adultos mayores, por el paso del año, las caras era muy difícil de reconocer. Por eso no sabía que era Astiz porque no le reconocí la cara”, contó.
La diputada por Mendoza relató que la actividad comenzó a gestarse a partir de reiterados pedidos para que visite al cura Javier Olivera Ravasi, hijo de Jorge Antonio Olivera, un ex militar perteneciente al Ejército Argentino que fue declarado culpable de delitos de lesa humanidad en la provincia de San Juan.
Arrieta también dijo que fue engañada por su compañero de bloque Beltrán Benedit quien le insistió para que visitara a “presos políticos que no tenían condena y que buscaban un juicio justo”, pero remarcó que “nunca se habló de represores”.
“El primer error fue haber confiado en el diputado que lo organizó (por Benedit) y después en Gabriel Bornoroni (presidente del bloque de LLA) porque dio el aval para que se llevará a cabo esta visita”, reveló la legisladora, quien insistió con que para ella se trataba de “una visita institucional” y que “estaban todos al tanto”.
También aseguró que en el viaje a la cárcel de Ezeiza, en una combi de la Cámara de Diputados, se quedó dormida. Por ese motivo no escuchó cuando se leyeron en voz alta los nombres de los presos con los que se encontrarían los diputados.
Otro dato que llamó la atención es que al llegar al penal estaban esperando a la comitiva de diputados. “No nos revisaron ni nos retuvieron los teléfonos”, comentó.
Arrieta, que asistió este miércoles a la sesión en la Cámara Baja con un libro de “Nunca Más”, también dijo estar “arrepentida y avergonzada” por la foto que se sacó con los represores, entre los que estaban Astiz, Adolfo Donda , Miguel Britos. Juan Carlos Vázquez Sarmiento, Mario Marcote , Honorio Martínez Ruíz, Raúl Guglielminetti, Marcelo Cinto Courtaux, Julio César Argüello , Manuel Cordero, Gerardo Arraez, Antonio Pernías y Carlos Suárez Mason (hijo).
Otras frases de Arrieta
- “Necesitaba salir a hablar, para dar mi versión de lo que a mí me había pasado. Mi cara la están relacionando en todos los medios con los genocidas”.
- “Uno de los diputados me recomienda a un sacerdote, un tal Ravasi, con el que tuve una conversación alrededor de marzo, en la que me hablaba acerca de unos presos políticos que no tenían condena y que estaban buscando un juicio justo”.
- “El padre me unió a grupos de WhatsApp en los que me invitaban a ciertas reuniones a las que nunca asistí y nunca les presté mucha atención”.
- “Cuando el diputado Benedit sube en el grupo de La Libertad Avanza esta visita, se me dieron las garantías de que era una visita oficial institucional. Además, nos pusieron a disposición una combi, salimos de la puerta del Palacio, no parecía nada anormal sino la visita de una comitiva que iba al penal de Ezeiza”.
- “Uno que está aprendiendo a hacer política, mi gran error fue haber confiado en Beltrán y en el jefe del bloque, avaló esta visita. Entendí que de parte de él estaba todo bien”,
- “En los chats nunca se dijo que eran represores”.
- “Los reclamos que hacían estos señores era que estaban hace 23, 24 años en prisión, esperando un justo juicio. Nunca los relacioné con genocidas. También pidieron medicamentos, calefacción, una ambulancia”.
- “Me avergüenzo y me arrepiento de haber confiado en los colegas que me terminaron insistiendo e instando a que visitara el penal”.
- “Pido disculpas y perdón para los que puedan haberse sentido ofendidos”.
- “No vine a reivindicar a los genocidas. Hay que legislar de aquí hacia el mañana”.
