El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, confirmó que la todavía ministra de Justicia y Derechos Humanos, Marcela Losardo, presentará su carta de renuncia este jueves. Luego de ese paso “el Presidente definirá quién es el próximo funcionario que reemplace ese lugar”, agregó el funcionario.
“Marcela tomó una decisión porque sentía que venía otra etapa que amerita otro tipo de discusiones. Viene una gran agenda de reformas, que ella ya dejó planteada, hay todo un trabajo en el que dejó bases”, dijo Cafiero en una entrevista brindada a A24.
En el medio de la danza de nombres de los posibles sucesores de Losardo, el jefe de Gabinete insistió: “Muchas personas pueden ser, pero la definición la tiene el Presidente. Él ya dijo que tiene la misma idea de Cristina sobre las reformas en la Justicia”.
Según publica el diario Clarín, funcionarios del riñón albertista se debaten sobre la necesidad de entregar la agenda institucional-judicial al kirchnerismo o de sostenerla a través de un ministro “propio”.
El primero de los candidatos para suceder a Losardo es Martín Soria. Si bien defiende la tesis de lawfare, el diputado de Río Negro no es un kirchnerista de pura cepa.
Otros nombres del cristinismo que podrían convertirse en ministro son el secretario de Justicia, Juan Martín Mena, y el ex senador neuquino Marcelo Fuentes. Con menos énfasis circuló el nombre de Aníbal Fernández.
El diputado bonaerense Ramiro Gutiérrez, cercano a Sergio Massa, también sonó como posible candidato a ocupar el despacho de Justicia.
Además se escuchó con fuerza el nombre de Marisa Herrera, integrante de la comisión de once juristas que aconsejó al Presidente reformas vinculadas a la Corte, la Magistratura y el ministerio Público. Por la tarde, sus chances parecieron desinflarse. “Es una gran jurista, pero no hablé con ella”, dijo Cafiero.
Luego empezó a circular en diferentes ámbitos el nombre de Julio Vitobello, secretario general de Presidencia, amigo personal del jefe de Estado y uno de los hombres que le siguen los pasos a Fernández adonde quiera que vaya.
