“Perdoname, Alfredo, pero me voy. Esto es un papelón”. Tras lanzar esa frase, Rodolfo Suarez se levantó de su silla y se retiró el pasado de lunes de la escandalosa reunión en el Comité Nacional de la UCR.

El destinatario de ese mensaje del gobernador mendocino fue Alfredo Cornejo, el presidente del radicalismo que había convocado el encuentro para intentar calmar la interna y lograr un acercamiento entre el jujeño Gerardo Morales, jerarca del ala tradicional, y el porteño Martín Lousteau, un outsider entre sus correligionarios, enfrentados por el reparto de cargos en el Congreso, la conducción del partido y los posicionamientos con miras a 2023.

Un artículo publicado este domingo por el diario Clarín relata los detalles de la acalorada discusión en esa reunión, que duró unos diez minutos. Además de Suarez, Cornejo, Morales y Lousteau, estaban sentados frente a una mesa rectangular de madera Ángel Rozas, Gustavo Valdés, Alejandra Lordén y Luis Naidenoff.

Antes de ese encuentro, Suarez, Valdés y Morales se habían reunido en la Casa de Jujuy en Buenos Aires para discutir cómo se podía evitar la ruptura del bloque en la Cámara de Diputados.

Luego Cornejo hizo un último e infructuoso intento pacifista. “Les pido por favor que no miremos la lógica interna. No poroteen. Nosotros necesitamos a todos. Hay que administrar el éxito que tuvimos en las elecciones. Miremos el afuera en lugar del adentro. La conflictividad de la interna nos debilita. Alguien tiene que ceder”, les dijo a Morales y Lousteau. No fue posible.

Ya en la reunión, el que primero tomó la palabra fue Morales. Comenzó con un tono calmo pero fue subiendo la temperatura: “A vos te mandaron a hacer esto. Sos siempre el mismo soberbio. Ya rompiste el bloque una vez, cuando eras diputado”, le dijo al economista.

Según publica Clarín, Lousteau le contestó que cuando asumió el cargo de diputado aún no se había afiliado al radicalismo. A Morales no le gustó cómo lo miraba.

GM.: ¿De qué te reís? ¿Por qué te burlás?

ML.: No me faltes el respeto. No me estoy riendo.

GM.: Sí, te estás riendo. ¿De qué te reís en una reunión tan seria?

ML.: No me faltes el respeto.

GM.: Te estás riendo.

Tres de los participantes del cónclave aseguran que ese diálogo se repitió varias veces.

GM.: Sos empleado de Larreta, por eso hiciste esto.

ML.: ¿Vos me lo decís? ¿En serio? ¿Vos que le votaste todo a Macri y que ahora jugás con Alberto?

El tono era cada vez más alto. Morales, que también le reprochó a Lousteau que en una entrevista lo había tratado de delincuente, se puso de pie mientras seguía a los gritos. Luego tomó su vaso y lo estrelló contra la mesa.

Lousteau también se paró a los gritos. Ambos forcejearon para dar la vuelta y los tuvieron que separar para que no se tomaran a trompadas. El agua había salpicado a todos y los vidrios habían llegado a los pantalones de Suárez. 

Los insultos no cesaban. “¡Paren, están locos!”, intercedían, sin éxito, Rozas, Valdés y Lordén.

“Perdoname, Alfredo, pero me voy. Esto es un papelón”, se plantó el gobernador mendocino y dio por concluida la reunión. Después Lousteau bajó las escaleras escoltado por los dirigentes para que no se cruzara con Morales, que seguía en la sala.