Nahuel Gallo (centro) antes de viajar a la Argentina.

El gendarme argentino Nahuel Agustín Gallo fue liberado este domingo y comenzó su regreso al país tras permanecer detenido en Venezuela durante más de 14 meses, en un episodio que marcó un punto de tensión sostenido en las relaciones diplomáticas entre Buenos Aires y Caracas.

A través de un comunicado publicado en su página institucional, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) confirmó que el regreso de Gallo se realizó con el apoyo y la mediación de esa entidad deportiva.

Expresamos nuestro más sincero agradecimiento a la Señora Presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, por su sensibilidad y disposición para atender esta situación, demostrando que el deporte también puede ser un puente efectivo para el entendimiento y la cooperación para una acción humanitaria de esta envergadura. Asimismo, reconocemos a la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) por facilitar el contacto que permitió este acercamiento, reafirmando que los lazos construidos a través del fútbol pueden contribuir positivamente al bienestar de nuestras naciones”, indicó la AFA. Esta intervención fue interpretada por fuentes diplomáticas como un gesto de buena voluntad en un contexto bilateral complejo.

Gallo había sido detenido el 8 de diciembre de 2024 cuando ingresó a Venezuela para visitar a su familia y, desde entonces, no había tenido contacto directo con sus seres queridos hasta hace pocos días.

La falta de comunicaciones fue uno de los puntos más sensibles del caso, alimentando la incertidumbre de su entorno y de sectores políticos y de derechos humanos en Argentina, que calificaron su situación como arbitraria y denunciaron la violación de garantías procesales básicas.

Hace tres días, el gendarme logró el primer contacto con su familia desde su detención. El llamado fue breve y sorpresivo: su esposa, María Alexandra Gómez, atendió el teléfono durante una entrevista radial y, al reconocer la voz de Gallo, exclamó al aire: “¡Mi amor!”.

La comunicación duró cerca de un minuto y, según relató luego, el mensaje fue claro: “está bien, se mantiene fuerte y muy esperanzado”. En ese breve intercambio, Gallo pidió hablar con su hijo y preguntó por otros familiares, aunque no ofreció detalles sobre su situación procesal ni el motivo de su detención.

La expectativa generada por esa llamada coincidió con reiteradas gestiones diplomáticas desde Buenos Aires, que incluyeron reclamos ante organismos multilaterales, pedidos de liberación inmediata y anuncios de acciones legales de corte internacional.

En varias oportunidades, el Gobierno argentino sostuvo que la detención se trató de un acto arbitrario y reclamó garantías de debido proceso y respeto por los derechos humanos.

Durante gran parte de su cautiverio, Gallo fue reportado como uno de los internos que integró una huelga de hambre en el penal de El Rodeo I, junto a otros más de 200 detenidos políticos, como forma de protesta y exigencia de libertades y mejoras en las condiciones de detención. Ese contexto alimentó aún más la atención pública sobre su situación y la de otros extranjeros detenidos en Venezuela bajo cargos que sus defensores consideran infundados.

La confirmación oficial de su regreso implicará en las próximas horas un reencuentro con su familia y la apertura de un nuevo capítulo para la agenda bilateral entre Argentina y Venezuela, que lidió durante los últimos meses con uno de los casos más delicados en su relación reciente.