Tras anunciar una huelga general de 24 horas para el próximo 10 de abril, la Confederación General del Trabajo (CGT) volvió a cuestionar la gestión de Javier Milei y reafirmó su rechazo al rumbo económico del Ejecutivo.
“No vale todo. La sociedad empieza a analizar determinados rumbos y se da cuenta de las diferencias en cómo se está encarando el ajuste”, sostuvo el secretario general de la central obrera, Héctor Daer.
En declaraciones radiales, Daer confirmó que no hay diálogo con el Gobierno y que la última vez que conversó con el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, fue en la reunión en Casa Rosada, mientras que el último contacto con el asesor presidencial Santiago Caputo data de finales de 2023.
Además, defendió la medida de fuerza y aseguró que “el paro debe generar la instancia de debate público sobre las políticas que estamos discutiendo”.
Por su parte, el cosecretario de la CGT, Octavio Argüello, endureció la postura sindical y descartó cualquier intento de negociación a último momento: “Es tarde, ya se agotó el tiempo”.
Adhesión de gremios y posible impacto
La huelga del 10 de abril será la tercera que la CGT convoca contra la administración libertaria y contará con el respaldo de sectores clave.
La Unión Tranviarios Automotor (UTA) confirmó su adhesión, por lo que los colectivos no funcionarán durante 24 horas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y en todas las provincias del país. También se sumarán los sindicatos ferroviarios La Fraternidad y la Unión Ferroviaria, lo que afectará el servicio de trenes.
En cuanto al subte, los metrodelegados liderados por Roberto Pianelli, alineados con la CTA, también participarán de la medida de fuerza, lo que garantizará al menos una reducción en la frecuencia del servicio.
Además del paro general, la CGT anticipó que movilizará el 9 de abril junto a los jubilados, participará de la marcha del 24 de marzo y realizará un gran acto el 1 de mayo, en el marco del Día del Trabajador.
Mientras tanto, el sindicalismo refuerza su reclamo por paritarias libres y advierte sobre la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores. “La ecuación de precios libres y salarios atados no va”, sentenció Daer, en un mensaje directo al Gobierno.
