El presidente del Banco Central, Miguel Angel Pesce, defendió este martes el Presupuesto 2023 y señaló cómo el Gobierno cumplirá con reducir la inflación actual a un 60%. Por otro lado, descartó una devaluación brusca y remarcó que no hay ninguna bomba de Leliqs.

El titular de la entidad financiera se presentó ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados para dar detalles de la política monetaria del Gobierno nacional en un año electoral.

En principio, aseguró que para el próximo año no se espera “un shock externo ni están previstos cambios buscos en el tipo de cambio”, dos factores que presionan a los precios. Sin estos dos problemas a la vista, aseguró Pesce, “creemos que va a haber una desaceleración de la inflación”.

La otra pauta que agregó tuvo que ver con la reducción del déficit a través de una menor emisión monetaria, la más baja desde 2015, aseguró el funcionario.

“Como no está previsto un shock y ningún salto devaluatorio”, indicó, y que “los aumentos de demanda dejen de ser respondido por precios y pasen e ser respondidos con producción, vamos a tener una monetización más baja y por eso creemos que la inflación va ubicarse en el 60 por ciento”, especuló.

Por otra parte, sobre la tasa de política monetaria, Pesce explicó que “si el BCRA no regula los pasivos monetarios, entonces la tasa de interés que pagan los bancos sería muy baja y eso afectaría los ahorros de los argentinos”.

Así, descartó que exista “una bomba de Leliqs ni riesgos en ese sentido”.

Además remarcó que en el primer semestre de 2023 estará concluida la etapa de trabajos en el gasoducto Néstor Kirchner, lo que ayudará a que Argentina exporte menos energía. “Eso va a permitir que nuestra economía pueda crecer y eso va a contribuir a controlar la inflación”, postuló, ya que las importaciones hasta septiembre de este año crecieron un 165%, unos 7 mil millones de dólares.