Mientras que el Gobierno nacional espera que los precios comiencen a bajar en setiembre, debido a que el Impuesto PAIS bajará -de 17,5% a 7,5%-, los empresarios del sector supermercadista no son tan optimista.
Para los supermercados y mayoristas, la reducción impositiva que corresponde a un 10% no supondría una baja inmediata en los precios frente a la inflación, ni tampoco una entrada masiva de productos extranjeros al mercado argentino.
Para que se den estos resultados, se estima que se deben movilizar otros factores además de la baja de este impuesto.
Uno de ellos sería la estructura de los costos. Esto depende, por un lado, de las decisiones que tomen los proveedores -con cánones ya establecidos para abastecer a los supermercados- y, por el otro, los comerciantes, que son aquellos que cierran los precios finales de los productos.
En este último tramo de la cadena de comercialización, fijar un precio para un producto también depende de la cotización del dólar.
Otro factor que modifica los precios de los productos es la baja en el consumo que se está dando. La caída en las ventas ya supuso que se frenara el encarecimiento de los bienes. Ahora, debería verse si los comerciantes están dispuestos a bajar más los valores.
Las medidas de apertura de los mercados, que siguen la línea liberal del Gobierno, fueron aplicadas considerablemente en los primeros meses de este año, lo que significó la importación de varios productos extranjeros. Sin embargo, esto no se vio reflejado en los precios como algunos pronosticaban.
Todo esto sumado a la caída del poder adquisitivo supone una apretada situación que afecta directamente al consumo y por ende al mercado nacional.
En este contexto, los aumentos de los alquileres, facturas y demás servicios son acompañados por el de los bienes esenciales. En la tercera semana de agosto, los alimentos y bebidas tuvieron un incremento del 0,3% y una inflación mensual acumulada del 1,5%.
Teniendo en cuentas estos factores, la medida económica del Gobierno de reducir la carga impositiva, no tendría el impacto en los precios que el ministro Caputo presumió el pasado miércoles, al menos no de forma inmediata.
Con información de Clarín.
