El mes pasado el senador nacional Esteban Bullrich contó que padece esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa. El legislador brindó una entrevista y relató lo que sintió cuando se enteró que tenía esa patología.

“Cuando uno se entera que está enfermo de una enfermedad como la ELA, pasás por etapas”, comenzó narrando. Sobre eso, destacó que, en su caso, primero tuvo una etapa de angustia. “Mucha”, enfatizó. “¿Qué me pierdo? Que no voy a poder entrar a mis hijas a la Iglesia, por ejemplo. Esa es la primera reacción”. A esa emoción, le siguió el enojo. “Me costó más que la angustia porque no le encontraba la vuelta”, se lamentó Bullrich, y terminó la idea con una suerte de esperanza: “Ahora estoy en paz”.

El funcionario de Juntos por el Cambio sorprendió con un comentario acerca de una comunicación que tuvo con la actual vicepresidenta: “Me llamó Cristina. Yo me emocioné hablando con ella. Hablábamos de la fe, de lo importante que es para crecer en todo momento”.

Youtube video
Luego, el senador dijo: “Hay muchas cosas que la gente me dice ahora que antes no me decía. Y digo, ¿por qué no me las decías antes? Una muestra de cariño, un abrazo”.

Sobre los medicamentos para tratar su patología, Bullrich señaló que son costosos.

 “Estoy trabajando con congresistas americanos para hacer una ley en paralelo con ellos y mejorar acá el acceso a las drogas experimentales. Siento que puedo ayudar mucho con lo que estoy haciendo; puedo ayudar no solamente a la gente que tiene ELA, sino también a la gente que la está pasando mal. Dije una cosa en la carta y es que esta enfermedad no me define, lo que me define es cómo yo llevo adelante la enfermedad”. En este sentido, pidió que se difunda su teléfono (11 5002-5656) y “que llamen todos los que quieran saber más”.

“Estar vivo es un regalo de Dios, levantarte cada día con la oportunidad de cambiar”. Continuó: “Siempre podés cambiar lo que hiciste ayer; al estar vivo podés cambiar lo que viene después. No te condena el pasado, nunca estás atado al pasado. El pasado es solo parte de tu historia, lo que importa es qué haces hoy, no importa si hablás así, si hablás bien, si escuchás menos o si escuchás más. Importa qué haces con eso que tenés para seguir mirando adelante, nunca mirar para atrás, siempre para adelante”.

Sobre este punto, concluyó: ”No puedo estar enojado, soy un afortunado de la vida. Ayer cumplí 52 años, conozco más de 50 países; tengo amigos en más de 30, me llamaban y saludaban en cuatro idiomas diferentes. No puedo estar enojado, sería injusto estar enojado”.