No hay acuerdo pero sí un intenso debate. El martes, los principales referentes de Juntos por el Cambio volverán a reunirse para cerrar una posición en torno al postergamiento de las elecciones legislativas luego de que la Casa Rosada planteara la semana pasada la posibilidad en un acto oficial a algunos dirigentes del PRO de la provincia de Buenos Aires, hecho que alteró y puso a la defensiva a las cabezas del interior, como Alfredo Cornejo. 

El dato llamativo es que los representantes de la alianza opositora volverán a encontrarse de manera presencial, luego de un año de reuniones virtuales, pra debatir la propuesta del Gobierno. Pero acá las aguas se dividen en la interna de Cambiemos y, de hecho, cuando en un principio se hablaba de consenso varios -entre ellos, el mismo Cristian Ritondo, que partició de aquella reunión- salieron a desmentir que todo estuviera cerrado.

Por un lado, los halcones consideran que el cronograma electoral no se puede modificar, ya con el año en marcha. 

Por el otro, los moderados, consienten en la necesidad de negociar.  

El clima está caldeado y la negociación con el Gobierno empantanada y hubo cruce de acusaciones, principalmente por la foto en el patio de las palmeras. Pero la intención de JxC es tratar de alcanzar un acuerdo y lograr una estrategía en común ante la propuesta del kirchnerismo. Esta reunión programada para el martes hizo cancelar a su vez la visita del ministro de Interior, Wado de Pedro, al Congreso para hablar con los jefes de los bloques la posibilidad de reprogramar el calendario electoral. El ministro finalmente asistirá el miércoles. 

Según indican los diarios nacionales, es posible que el martes el ala dura -donde abrevan tanto el mencionado Cornejo como la presidenta del PRO, Patricia Bullrich- se imponga en la mesa chica, aunque todavía “es prematuro pensar en un acuerdo”. Pero en el PRO consideran que “se tiene que discutir”. 

Lo que sí está claro en JxC es que el Gobierno, más allá del avance de los contagios, necesita más tiempo en su plan de vacunación. Una parte de la estrategia electoral marcada por la pandemia está atada a la suerte de las vacunas y el ritmo del operativo de inmunización en el país.