Mientras ultima los detalles de su gira por Estados Unidos, Sergio Massa prepara el terreno para ejecutar, de acá a fin de año, una fuerte desaceleración en el gasto en alrededor de $130.000 millones adicionales a los que ya ajustó. Además, ante la decisión de no devaluar y mantener una suba gradual del dólar oficial, el ministro de Economía quiere reducir impuestos a tres sectores: energía, campo y economía del conocimiento.

El equipo económico analiza cómo llegar a aproximadamente $350.000 millones de ajuste del gasto. Ese número, sumado al ahorro en los subsidios por el aumento de las tarifas, generaría un alivio en las cuentas fiscales de acá a diciembre.

En tal sentido, una de las metas más importantes que se propuso Massa es limitar el gasto y la nómina del personal de las empresas del Estado. El plan es absorber los montos subejecutados de los presupuestos de las distintas reparticiones. Además, les pedirá a las empresas públicas (Aerolíneas Argentinas es el ejemplo más concreto) un recorte de entre el 3% y el 7% en el gasto real, es decir, después de descontada la inflación.

Hay que recordar que Massa ya aplicó un fuerte ajuste, con foco en los ministerios de Desarrollo Productivo ($70.000 millones), Educación ($50.000 millones), Desarrollo Territorial y Hábitat ($50.000 millones), Obras Públicas ($20.000 millones), y Transporte y Salud, con $10.000 cada uno.

Baja de impuestos

El fin de semana próximo Massa partirá a Washington, Estados Unidos, donde buscará aceitar las relaciones con los organismos multilaterales, asegurarse el próximo desembolso de U$S 4.000 millones con el FMI y realizar una revisión sobre el avance del programa con el organismo. De esas conversaciones surgirá el camino que tomará en los siguientes meses el equipo económico.

El objetivo del Gobierno es cumplir con la meta de déficit primario de 2,5% que se acordó para este año con el Fondo Monetario Internacional (FMI), una tarea que no será sencilla, pero en la que ya avanzó mediante la segmentación tarifaria y la quita de subsidios.

En el futuro inmediato aparecen dos cuestiones a resolver. Una tiene que ver con los desafíos que genera el mercado cambiario y la necesidad de aumentar las reservas del Banco Central, y la otra, es consolidar los contactos internacionales para reinsertar a la Argentina en el mundo.

En este escenario, Massa optará por ofrecer incentivos fiscales a los sectores que son intensivos en la generación de dólares, como la energía, el campo y la economía del conocimiento. Se trata de mejorar el tipo de cambio para los exportadores sin tener un salto brusco del tipo de cambio.

Las negociaciones con el sector agropecuario para que liquide más divisas a partir de estos incentivos están por ahora empantanadas. Las discusiones giran en torno al tipo de cambio que se debe tomar en referencia para calcular luego el “premio” que terminarán recibiendo, que podría ser impositivo. El “dólar soja” fracasó y ahora se busca un nuevo esquema.