Leonardo Barone es el piloto presidencial que protagonizó la polémica por el vuelo rasante que realizó a bordo del nuevo avión ARG 01 comprado por el Gobierno nacional al llegar a Aeroparque Jorge Newbery. Aquella maniobra generó críticas por parte de pilotos experimentados, pero Barone aseguró que no hubo riesgos, aunque admitió que no era el momento “en términos políticos“.

Barone piloteó el Boeing 757 desde Estados Unidos a Argentina, ya que la aeronave fue adquirida en el país del norte. El vuelo sobre Aeroparque hizo posar el foco tanto en él como en Juan Pablo Pinto, el otro piloto.

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A pesar de los cuestionamientos, Barone aseguró que todo “se hizo con autorización. La pasada es absolutamente legal” y sostuvo que todo está documentado, incluso con videos.

Sin embargo, reconoció no haber evaluado el impacto de la maniobra. “En términos políticos, no era el momento”, expresó.

Barone no es un simple piloto. Es el titular de la Dirección General de Logística de la Subsecretaría de Planificación y Servicios. El piloto dijo que “es una maniobra controlada, que reviste cero peligro“, contra las críticas que recibieron de pilotos como Jorge Polanco o de Enrique Piñeyro. Por el contrario, resaltó que “entendimos que era la bienvenida que tenía que tener“, a pesar de que ese día las condiciones meteorológicas no eran óptimas y la lluvia reducía la visibilidad.

Por el contrario, Barone sostuvo que la repercusión de la maniobra “fue negativa”, pero que en términos profesionales “nadie hizo nada fuera de lo permitido. No hubo incidentes“.

Barone llegó a la Casa Rosada en 2019. Había sido el piloto de Alberto Fernández en los vuelos de la campaña de aquel año. Finalmente, quedó a partir del vínculo con el ex vocero presidencial Juan Pablo Biondi. También es dueño de una empresa aeronáutica, Global Jet, entre otras firmas. Por ello, tuvo que pasar el filtro de la Oficina Anticorrupción, que descartó cualquier incompatibilidad.

Con información de La Nación.