El ministro de Economía, Martín Guzmán, se reunió este miércoles con el papa Francisco en el Vaticano como parte de su visita a Roma, en una nueva etapa de la gira europea que inició el fin de semana para conseguir apoyos de cara a la restructuración de la deuda.
Guzmán se reunió a solas este miércoles con el pontífice durante 45 minutos en la Biblioteca Privada del segundo piso del Palacio Apostólico. El ministro y Jorge Bergoglio abordaron la situación de la deuda que debe afrontar el país con el Fondo Momentario Internacional (FMI) y con el Club de París, en medio de fuertes pedidos del Papa para que los organismos internacionales avancen en una “reducción significativa de la deuda” de los países más empobrecidos, informaron fuentes vaticanas.
El encuentro, considerada por las fuentes vaticanas como un “gesto importante” de la Santa Sede para escuchar en boca de Guzmán la posición argentina sobre la deuda, fue en la Casina Pio IV, dentro de los jardines del Vaticano y el mismo edificio en el que el ministro expuso el 5 de febrero de 2020 junto a la titular del FMI, Kristalina Georgieva, en un evento en el que también participó el Papa.
En otro gesto de la Santa Sede hacia Guzmán, el ministro y su comitiva pudieron recorrer la Capilla Sixtina, la obra cumbre de Miguel Ángel en la que se realizó el cónclave que eligió a Francisco como Papa, pese a que los museos vaticanos se encuentran cerrados al público hasta el 3 de mayo.
La visita del titular del Palacio de Hacienda a Italia se da en el marco de su gira por el continente europeo, donde mantuvo y desarrollará encuentros con los ministros de Economía y Finanzas de Alemania, Italia, España y Francia, para dialogar sobre la renegociación del programa argentino con el FMI y la deuda con el Club de París, entre otros puntos de interés común.
La Argentina encarará una negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para alcanzar un nuevo programa de financiamiento de la deuda por u$s45.000 millones.
Con el Club de París, por su parte, en mayo vence el plazo para el pago de un compromiso de alrededor de US$2.500 millones.
En ese marco, Francisco pidió la semana pasada al FMI y al Grupo Banco Mundial (GBM) una “reducción significativa de la deuda” a países pobres, en lo que consideró “un gesto profundamente humano”.
