El Gobierno nacional se prepara para recibir esta semana a los cinco gremios de educación para fijar un salario mínimo de referencia para el sector. Pero en paralelo, ya trabaja un decreto para declarar a la educación como un servicio esencial, una medida que exigiría tener una prestación mínima en caso de que haya un paro.

La iniciativa intentó impulsarse a través de la ley ómnibus y el DNU. Pero la primera fracasó en el Congreso y fue retirada, mientras que el segundo fue objetado en la Justicia en su capítulo laboral.

En el DNU, el artículo 97 establecía que se considera esencial a la educación inicial, primaria y secundaria. También alcanzaba a los servicios de cuidado de menores y la educación especial. 

No es la primera vez que se discute esta medida, que sirve -como en el caso de la salud- para garantizar el derecho a la educación ante medidas de fuerza, considerando que hubo provincias que enfrentaron conflictos docentes de extensa duración. No es una medida simpática, por supuesto, en el mundo gremial, ya que limita el derecho a huelga.

Si el Gobierno sigue lo dispuesto en el DNU, entonces, se establecería que frente a un paro la cobertura no podrá ser menor al 75% de ese servicio porque es esencial. Es decir, que sólo podría hacer huelga uno de cada cuatro docentes en una escuela.

En tanto, esta semana la Secretaría de Educación de la Nación recibirá a los gremios nacionales con la idea de fijar un salario mínimo de referencia para los trabajadores de las aulas que recién comienzan. En esa reunión, se prevé que estén el titular de la cartera educativa Carlos Torrendell, y el secretario de Trabajo, Omar Yasin.

De entrada, el Gobierno ya aclaró que no se trata de una paritaria nacional, porque estas negociaciones dependen de las provincias.

“Lo que se arregla es el piso salarial, después cada jurisdicción si quiere y puede pagar más, lo hace”, expresaron desde el Ejecutivo.

La reunión, que está fijada por la ley de Financiamiento Educativo, estipula que el Gobierno convoque a los gremios, pero aclaran que, “conceptualmente”, no es una paritaria.