Con el objetivo de consolidar un proceso de baja de la inflación, el Gobierno nacional decidió posponer los aumentos previstos en las tarifas de luz y gas correspondientes a julio.
El ajuste, ahora frenado por el Ministerio de Economía, estaba destinado a mejorar los márgenes de las empresas que prestan los servicios públicos regulados de transporte y distribución de energía eléctrica y gas natural.
La decisión se tomó, en principio, sólo para las tarifas de julio con la intención de no recalentar la presión sobre el costo de vida en ese mes y levantar el pie del acelerador con la aplicación de más costos sobre hogares que han sufrido una fuerte pérdida de poder adquisitivo. Por ese motivo tampoco habrá reducción de subsidios.
Otro ítem que se tuvo en cuenta es el componente de la estacionalidad: en el invierno, el consumo de gas suele ser mayor y, en consecuencia, lo que pagan los usuarios también.
De esta manera, el ministro Luis Caputo postergó el ajuste mensual que iba a estar atado a una fórmula de estimación de inflación futura, aún no diseñada.
Lo concreto es que con este congelamiento, las empresas eléctricas tendrán a fines del mes próximo un atraso en sus tarifas cercano al 50% y las de gas, de un 25%.
