Después de semanas de negociaciones sin avances por la resistencia de bloques aliados a eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), el Gobierno nacional decidió flexibilizar su postura y abrió la puerta a modificar su proyecto de reforma electoral para conseguir respaldo legislativo.
La decisión implica un cambio de estrategia de la Casa Rosada, que hasta ahora sostenía la eliminación total de las primarias como uno de los ejes centrales de la reforma política. Sin embargo, las dificultades para reunir los votos necesarios llevaron al oficialismo a comenzar conversaciones con sectores dialoguistas y a evaluar propuestas alternativas.
“La reforma se tiene que mover, luego se verá qué concesiones se hacen en el proceso, pero es prioridad 1 de los temas que están para tratarse”, señalaron fuentes oficiales. En ese marco, el ministro del Interior, Diego Santilli, retomó las conversaciones con gobernadores y mantuvo reuniones con referentes parlamentarios para explorar posibles acuerdos.
Una de las iniciativas que comenzó a ganar terreno en el análisis del Ejecutivo es un proyecto impulsado por el jefe del bloque radical en el Senado, Eduardo Vischi. La propuesta no elimina las PASO, pero transforma su carácter obligatorio y las convierte en una instancia optativa tanto para los ciudadanos como para los partidos políticos que no tengan competencia interna.
Entre los principales cambios, el proyecto establece que los electores ya no estarán obligados a participar de las primarias y elimina las sanciones por no concurrir a votar. Además, habilita a las fuerzas políticas sin disputas internas a no intervenir en la elección y fija un piso mínimo de participación del 10% del padrón para la realización de los comicios.
La iniciativa también incorpora herramientas tecnológicas para la organización electoral. Entre ellas, contempla la posibilidad de realizar una preinscripción de votantes y utilizar plataformas oficiales como Mi Argentina para validar identidades y certificar avales, siempre bajo supervisión de la Justicia Electoral.
Otro aspecto novedoso es que permitiría a un candidato presidencial ganador de las primarias elegir a su compañero de fórmula entre los precandidatos que hayan competido dentro de la misma fuerza política.
La apertura del Gobierno responde también a la postura de aliados clave. Tanto el PRO como sectores del radicalismo y otros bloques dialoguistas habían expresado reparos a la eliminación total de las PASO y condicionaban su apoyo a la reforma electoral a la preservación de algún mecanismo de selección interna.
Más allá del debate sobre las primarias, el paquete de reforma electoral incluye otros cambios relevantes. Entre ellos figura una modificación a la Boleta Única Papel para incorporar una opción que permita votar todas las categorías de un mismo partido, una medida pensada para los casos en que las provincias adhieran al sistema nacional.
La iniciativa también contempla un nuevo proyecto de Ficha Limpia, que impediría competir por cargos electivos a personas con condenas confirmadas en segunda instancia. Además, elimina los aportes estatales a los partidos políticos, flexibiliza los límites de gastos de campaña y eleva los topes permitidos para los aportes privados.
Con la decisión de aceptar modificaciones, el oficialismo busca destrabar una de las reformas institucionales que considera prioritarias y avanzar en una negociación que hasta ahora permanecía bloqueada por la falta de consensos parlamentarios.
