El Banco Central de la República Argentina (BCRA) avanza con el primer proyecto de su iniciativa de finanzas abiertas, un sistema que permitirá a los usuarios compartir sus datos financieros y tributarios entre bancos, billeteras virtuales y otros organismos. El objetivo es ampliar la información disponible sobre cada cliente y, a partir de esos datos, generar ofertas de crédito más personalizadas.
El esquema, conocido como Open Finance, parte de una premisa central: los datos financieros pertenecen al usuario, que debe poder decidir con qué entidades compartirlos. La iniciativa había sido anunciada por el BCRA a comienzos de 2025, pero su implementación demandó negociaciones entre los distintos actores del sistema financiero, debido a que bancos y billeteras poseen información propia recopilada durante años y mediante inversiones en infraestructura tecnológica.
La primera etapa que impulsa el organismo apunta a los datos tributarios de los contribuyentes que administra la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). A pedido del usuario, esa información podrá ser compartida con entidades financieras para mejorar el conocimiento sobre su situación económica y facilitar el acceso a productos crediticios. Bancos y billeteras avanzan en un esquema común para implementar esta herramienta.
El proyecto forma parte de una estrategia más amplia del Gobierno y del BCRA para intentar recuperar el financiamiento durante 2027. La expectativa es que una mayor cantidad de información permita reducir las dificultades que enfrentan algunos usuarios para acceder a préstamos y que las entidades puedan diseñar productos más ajustados al perfil de cada cliente.
La cadena de irregularidades que terminó con la intervención de la Federación de Bomberos
La intervención de la Federación Mendocina de Asociaciones de Bomberos Voluntarios no fue una decisión repentina. Según informó el Gobierno provincial, llegó a esa instancia después de casi cinco años de intimaciones, documentación incompleta, mandatos vencidos, asambleas declaradas ineficaces y dificultades…
Qué son las finanzas abiertas y cómo funcionarán
El modelo de Open Finance busca que una persona pueda autorizar el acceso a su información financiera por parte de distintas entidades. En lugar de que cada banco o billetera conozca únicamente los datos que generó dentro de su propia plataforma, el usuario podría concentrar y compartir información de distintas fuentes para construir un perfil financiero más completo.
En la primera etapa argentina, la información tributaria de ARCA tendrá un papel central. El acceso no será automático para las entidades: deberá existir una autorización del usuario para que esos datos puedan ser consultados y utilizados. De esta manera, una persona podría permitir que un banco o una billetera conozca información que contribuya a evaluar su capacidad de pago al momento de solicitar un crédito.
La implementación, sin embargo, implica costos operativos y tecnológicos para los participantes que estén obligados a integrarse al sistema. Para el resto de las empresas financieras, la incorporación dependerá de que encuentren un beneficio comercial o desarrollen servicios basados en la nueva infraestructura.
El desafío de proteger los datos
La expansión de las finanzas abiertas también plantea un desafío regulatorio: ampliar el acceso a la información sin debilitar la protección de los consumidores. Un trabajo elaborado por organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial y el Banco de Pagos Internacionales recomendó establecer reglas claras para determinar quién puede acceder a los datos y bajo qué condiciones.
Entre las recomendaciones figuran una regulación proporcional y basada en riesgos, mecanismos sólidos de protección de datos y del consumidor y mayor información pública sobre el funcionamiento del sistema. También se plantea garantizar una participación amplia de los proveedores financieros y establecer reglas sobre precios y compensaciones cuando corresponda.
Argentina busca avanzar sobre un modelo que ya lleva más de una década de desarrollo en otros países. Desde el BCRA sostienen que esa experiencia internacional puede acelerar la implementación local, al permitir que el regulador aproveche los aprendizajes de otros mercados y evite parte de los problemas que enfrentaron durante las primeras etapas.
