“El Estado sigue siendo el sector elegido por los argentinos para trabajar”. Así concluye la investigación del Centro de Estudios en Comunicación Aplicada (Cecap) de la Universidad Austral, que este año presenta su tercera edición, con los valores al 2020 cerrados. El proyecto compara su primer relevamiento en el 2016 (publicado en el 2017), con los valores del 2018 y del año pasado.
La preferencia de los argentinos por un trabajo tiene una inclinación marcada: “A la hora de elegir entre un empleo público y uno privado en igualdad de condiciones, el 62% de los encuestados optó por el público, mientras que el 34% optaría por el empleo privado”. Es decir, 6 de cada 10 argentinos prefieren trabajar en el Estado.
Esta tendencia sostenida se vio “reforzada” durante la etapa de confinamiento. “Las restricciones de la pandemia que pusieron al Estado en el centro de todas las acvidades han mostrado, una vez más, que las crisis (que parecen crónicas en el país) son más agresivas con el sector privado. El mundo público, con sus limitaciones, es un mundo de seguridad. Y esa seguridad vale mucho cuando el contexto es muy hostil o cuando la persona no se siente empoderada (por sus recursos o su educación) frente al contexto”, sostiene en las conclusiones la investigación.
Detrás de este número, hay ciertos indicadores cualitativos que explican esta inclinación de los argentinos. Entre las principales, la frustración y la inestabilidad como factores que lleva a los argentinos a aferrarse a la estabilidad, aunque eso implique enterrar algunas ambiciones. Y por qué no reflexionar respecto del mundo empresario que no logra empatizar con una sociedad que no los elige, que los asocia a la insensibilidad y a la ganancia, y no al riesgo y al aporte.
“La capacidad de la empresa pública para generar confianza ha aumentado en los úlmos años. De forma complementaria, ha caído levemente la elección de la empresa privada”, afirma la investigación. En cuanto al cruce de este dato con la variable edad, “encontramos que el sector socioeconómico más alto ene una preferencia inversa al resto de la sociedad, privilegiando la elección de la empresa privada por sobre la pública”.
A su vez, esta preferencia por vivir trabajando para el Estado se presenta en los sectores más jóvenes, en donde “amentan a medida que disminuye la edad de los encuestados, llegando a representar una preferencia del 76% en los sectores más jóvenes“.
“¿Qué elegiría si tuviera dos propuestas de trabajo exactamente iguales, pero una del sector privado y otra del sector público?”, fue una de las preguntas puntuales que se hicieron para el estudio. Los investigados abrieron los datos por edad. ¿Qué resulta? La juventud argentina también añora el trabajo en el Estado: lo eligió el 66% de quienes tienen entre 18 y 29 años y el 73% de aquellos que se ubican entre 30 y 44, frente al 29% y 22%, respectivamente, que se inclinó por el mundo de las empresas. En la otra punta de la pirámide de edad (más de 60) se compensa la tendencia: un 46% de los encuestados manifestó su gusto por las empresas privadas contra 49% que eligió el Estado.
Encantados con el Estado, pero no tanto
Detrás de la elección, se esconde una dicotomía en una sociedad que quiere trabajar en el Estado: ese argentino que aspira a una silla en un organismo se queja, además, de los impuestos o de la deficiencia del paquete de servicios estatales que recibe, como seguridad, salud o educación.
Pero si aquella preferencia de 6 de cada 10 sorprende, cuando se hace la apertura por sectores de ingresos o de edad, las muestras son aún más claras. El estudio, que fue liderado por los investigadores Juan Pablo Cannata, Augusto Reina y Máximo Reina, evidencia que, lejos de cambiar, las preferencias de la opinión pública se consolidaron al cabo de cuatro años.
Un dato más antes de intentar explicar el fenómeno que interpela a la política y, de igual manera, a los empresarios. El punto es ver qué sucede cuando la división se realiza por nivel socioeconómico. “Las preferencias sobre el empleo público son ampliamente mayoritarias en los segmentos más bajos (68% vs 30% ) y esta tendencia disminuye a medida que aumenta el nivel socioeconómico (61% vs 35% ). Aun así, el sector socioeconómico más alto sigue teniendo preferencia por el empleo estatal (52% a 43%)”.
A pesar de las crisis recurrentes, los entrevistados continúan mencionando a “la estabilidad como una de las principales cualidades del empleo público frente a la incertidumbre que genera el empleo privado en cuanto a garantizar la permanencia laboral”, indica el informe.
La garantía de no ser despedido
¿Qué se esconde detrás de este fenómeno? Nadie sostiene que hay una sola causa sino que es la consecuencia de varios factores. El primero es la estabilidad.
“La tranquilidad de no ser despedido y de que el Estado es una entidad que no puede quebrar, es uno de los fundamentos de mayor peso y atraviesa gran parte de los diálogos entre los participantes”, dijo Cannata.
“Por más que se tome a los 50 mejores empresarios, ellos no podrían asegurar la estabilidad macro. Entonces, ante escenarios extremadamente volátiles, el Estado como empleador, que no va a prescindir de nadie, se hace fuerte”, afirmó Reina al diario La Nación. Y agregó: “No hay ningún tipo de conciencia fiscal cuando se habla de esto ni tampoco respecto del límite de los recursos del Estado. No existe una idea concreta y puntual sobre qué es el Estado. Solo se percibe como un refugio ante la crisis, cosa que quedó clara en la pandemia. No existe conciencia de que tiene una cantidad finita de recursos”.
