El temporal que afectó a la Provincia de Buenos Aires en la noche del sábado y, principalmente, causó estragos en Bahía Blanca, donde murieron 13 personas en las instalaciones de un club, tiene un nombre en la meteorología: es el fenómeno bow-echo o derecho.
En inglés, el término significa “eco en forma de arco“. Según explicaron en el sitio Meteored, el bow-echo es “una organización convectiva de escalada menor a la de un SCM, que se evidencia en los llamados “derechos´, en su manifestación más severa, que producen múltiples ráfagas de vientos muy intensos“.
Ese día, se registraron ráfagas de viento que superaron los 100 kilómetros por hora que hicieron volar techos -muchos de ellos, de instituciones deportivas- y hasta derribó las paredes de un club donde fallecieron 12 adultos y un menor.
Las causas del temporal
Paola Salio, investigadora del Conicet, explicó que “lo que sucedió este fin de semana en AMBA y el interior de la provincia de la PBA a nivel climático es lo que se conoce como un Sistema Convectivo de Mesoescala (SCM) de gran intensidad, que se caracteriza por vientos extremos“.
La particularidad de esta tormenta es que que se expande por varios cientos de kilómetros y, en total, duró cerca de diez horas. Por eso recibió el nombre de ‘derechos’.
“Los derechos se mueven muy rápidamente formando un frente de ráfagas que siguen la misma dirección que la tormenta y generan vientos muy intensos, aunque es importante señalar que muchas veces se asocia todo viento intenso a un tornado y eso es incorrecto“, sostuvo la especialista.
Como la tormenta se produjo durante la noche, fue muy difícil visualizar el clásico embudo tocando tierra. La única forma de evaluación posible es a través de los daños que desata en el área afectada.
Esto sirve para descartar un fenómeno que se discutió mucho por redes sociales. “Los daños observados a través de medios de comunicación y redes sociales, no evidencian de forma clara que haya ocurrido un tornado“, explicó Salio.
Con todo, el rastro de destrozos que dejó la tormenta en el noreste de CABA y cerca de Aeroparque abrigó la sospecha de que estuviera relacionada con la traza de un tornado.
Para los investigadores del tiempo, el sistema de tormentas que sobre la provincia de Buenos Aires que castigó particularmente a Bahía Blanca “reflejó el patrón de un derecho: extensas líneas de tormentas con cientos de kilómetros de largo, avanzando de oeste a este y de sur a norte a través de la PBA, en donde el fenómeno más destacado fueron sin dudas las ráfagas de viento producidas por los “downbursts” (corriente de aire muy violenta, que desciende de la tormenta), y que pueden alcanzar velocidades muy por encima de los 100 km/h”.
De hecho, en Bahía Blanca se llegaron a registrar vientos de hasta 150 kilómetros por hora.
