El rol y el salario del asesor presidencial Santiago Caputo formaron parte de las preguntas que diputados nacionales enviaron al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, quien este miércoles se presentará en el Congreso para brindar su Informe de Gestión.

Caputo fue señalado como una persona clave para Javier Milei, incluso desde antes de su llegada al poder. El presidente se ha referido a él como el “arquitecto” de su gestión y una persona de su confianza.

Esta valoración, sumada a versiones que señalan que Caputo tendría más tareas que las de un asesor, generaron dudas en la oposición sobre su verdadero rol puertas adentro de la Casa Rosada.

Desde la administración libertaria defendieron que Caputo no es una persona públicamente expuesta y señalaron que no tiene necesidad de presentar declaraciones de forma pública. También, dieron a conocer concretamente cual es el sueldo del asesor presidencial: contratado en el ámbito de la Secretaría General de la Presidencia, bajo la órbita de Karina Milei, cobra 3750 Unidades Retributivas, que equivalen a $2.563.312,50 por mes.

El Gobierno respondió que la función del asesor sería “liderar proyectos de consultoría“, pero en ningún momento se especificó cuáles son esos proyectos.

Ante las interrogantes de los diputados, enfocadas en el peso que Caputo tiene dentro de la toma de decisiones en el Gobierno de Milei, los representantes del Ejecutivo no respondieron. Con la misma impronta, los liberales se reusaron a dar detalles sobre si el asesor forma parte de las reuniones del Gabinete.

Además, tampoco respondieron sobre si Caputo formó parte de la reconfiguración de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), de la cual fue señalado de dirigirla extraoficialmente.

En torno a la importancia y el rol de Caputo en el Gobierno liberal, el presidente Milei comentó al ser cuestionado en una entrevista con LN+ que “Es mi asesor. ¿Cuál es el problema? ¿Qué les molesta? No es un gobierno tradicional, a todos los gobiernos les gusta gastar, les gusta robar y, en este gobierno, al que roba le cortamos la mano”.


Fuente: con información de La Nación