La vacunación contra el coronavirus es uno de los puntales de la estrategia electoral del gobierno nacional, que quiere llegar a la campaña con unos 25 millones de argentinos con la primera dosis aplicada en sus brazos. Pero la oposición también está decidida a pelear en ese terreno, por lo no resulta llamativo que desde Juntos por el Cambio lleven varios días poniendo el foco en el fallido contrato de la Argentina con la farmacéutica Pfizer.
Este jueves esa pelea política se trasladará al Senado, donde el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero responderá las preguntas de los legisladores opositores y buscará, principalmente, redondear el discurso del Gobierno por la negociación con Pfizer y el escaso volumen de vacunas contratadas a través del Fondo Covax.
El objetivo de la Casa Rosada es sacar esos temas del debate e imponer sentido épico sobre la inoculación, en la antesala de la campaña electoral.
De todos modos, cuesta disimular las contradicciones que aparecen detrás de algunos episodios relacionados a la adquisición de vacunas. Con este panorama el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, convocó a los laboratorios para que den información a los legisladores.
En la oposición entienden que esta situación de dudas ubica al Gobierno en la obligación de dar explicaciones. En paralelo, un proyecto de legisladores de JxC, plantea eliminar el término “negligencia” de la ley vigente para despejar un motivo que el Gobierno alega como traba para negociar con Pfizer. Esta será una forma de saber si ese era el verdadero obstáculo y eso se observará en la reacción oficialista.
Según explicó Cafiero, hasta el momento no se cerró el acuerdo con Pfizer por sus exigencias referidas al punto de la negligencia y al reaseguro de garantías con la empresa. No aludió por supuesto a demandas insólitas de glaciares por vacunas. Pero tampoco a la exigencia de la firma presidencial en el contrato ni a los importes.
