El Gobierno de Chile comunicó de manera oficial el pasado 23 de agosto que pretende proyectar la plataforma continental al Este del meridiano 67º 16´ 0, esto implica que el país anexe a su territorio 5.000 kilómetros cuadrados que actualmente pertenecen a la plataforma continental de la Argentina. Desde Cancillería informaron que la medida “no se condice con el Tratado de Paz y Amistad celebrado por ambos países en 1984″.

Desde el Palacio San Martín contestaron firmes al avance decretado por el presidente Sebastián Piñera, que – según indica Infobae– “chateaba con asiduidad con Alberto Fernández y jamás avisó de una decisión política que viola los acuerdos bilaterales entre ambos países”.

“La aspiración que ahora Chile manifiesta es contraria al Tratado de Paz y Amistad de 1984 y a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, y expresa una vocación expansiva que la Argentina se ve obligada a rechazar”, expresa la nota oficial del Gobierno enviada a la administración de Piñera.

La comunicación remitida por Cancillería contiene cinco párrafos y remarca: “El reclamo al que se refiere dicho Decreto resulta manifiestamente extemporáneo y contradictorio con la conducta de Chile previa a mayo de 2020 y desconoce lo dispuesto por las normas internacionales aplicables cuya interpretación de buena fe es exigida por el derecho internacional”.

La protesta enviada por el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Solá, no sólo rechaza la ofensiva territorial de Chile sobre la Argentina, también denuncia que Piñera con su decreto intenta la apropiación de espacios que pertenecen a toda la humanidad.

“Con relación a la publicación del pasado 27 de agosto en el Diario Oficial de la República de Chile del Decreto N° 95 relativo a espacios marítimos. Dicha medida pretende proyectar la plataforma continental chilena al Este del meridiano 67º 16 0, avanzando sobre la plataforma continental argentina y superponiéndose también con fondos marinos que constituyen Patrimonio Común de la Humanidad”, sostiene la nota.

Chile intenta apropiarse de 20.000 kilómetros cuadrados que pertenecen a la Humanidad y que le permitiría incrementar su proyección nacional sobre la Antártida.

Con su decreto 95, Piñera contradice además un acuerdo sobre Hielos Continentales vigente desde 1998.

“En 1998, Argentina y Chile firmaron un tratado para precisar el recorrido del límite fronterizo entre el monte Fitz Roy y el monte Daudet, dentro de los denominados Hielos Continentales”, informa Infobae.

El acuerdo tiene dos secciones:

A) Para fijar los límites del cerro Murallón al monte Daudet.

B) Para fijar los límites desde el monte Fitz Roy al cerro Murallón.

Respecto a los límites de la sección A -del cerro Murallón al monte Daudet-, Chile no opuso objeciones. El trazado beneficia sus aspiraciones geopolíticas porque se inclina hacia el este, un área de pertenencia geográfica de la Argentina.

Y en cuanto a la sección B – del monte Fitz Roy al cerro Murallón-, Argentina nunca logró que Chile aprobará la demarcación legal. Si así ocurriera, Argentina se acercaría muchísimo al Océano Pacífico, una circunstancia geopolítica que se rechaza de plano al otro lado de la cordillera.

La dilación de Chile para evitar la demarcación de la sección B, terminó de manera abrupta con el decreto 95 del 23 de agosto. Piñera decidió en soledad y sin un acuerdo de la Argentina que esa zona también es chilena.

La postura de Piñera implica que Chile añadió mil kilómetros cuadrados más a su territorio que pertenecen a la Argentina por el tratado suscripto en 1998. Ese acuerdo bilateral siempre fue aceptado por ambos países y sólo faltaba delimitar la sección B entre el Monte Fitz Roy y el cerro Murallón.

Argentina también rechazó este avance de Chile sobre los Hielos Continentales, pero su posición no aparece explícita en la nota que se remitió hace tres días al gobierno de Piñera.

La decisión de Alberto Fernández sobre este conflicto diplomático con Chile es que no escale en los medios de comunicación con declaraciones propias o de los miembros de su Gabinete. 

Según afirma Infobae, el mandatario argentino no descarta un encuentro con Piñera en la Cumbre de la CELAC o durante la Asamblea General de Naciones Unidas.

Alberto Fernández ya asumió que se trata de un conflicto limítrofe que puede terminar en la Corte de la Haya, cuando terminen todas las instancias de mediación que establece el Tratado de Paz y Amistad de 1984.