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La habilitación de créditos en dólares para empresas que no generan divisas por exportaciones ya es un hecho. Ahora, la pregunta es cómo funcionará en la práctica un esquema que rompe con más de dos décadas de restricciones heredadas de la crisis de 2001.

La normativa permite a los bancos prestar hasta el 15% de sus depósitos en dólares a empresas no exportadoras, siempre que estas liquiden los fondos obtenidos en el Mercado Libre de Cambios. Esa obligación de pesificar los dólares al recibirlos es el corazón del mecanismo: las empresas acceden a financiamiento a tasas más bajas que en pesos, y a cambio el Banco Central suma oferta de divisas en el mercado oficial para apuntalar su estrategia de acumulación de reservas, que ya supera los USD 13.700 millones en compras en lo que va del año.

El universo de potenciales tomadores se amplía a cualquier persona jurídica, cuando hasta ahora el crédito en dólares estaba reservado casi exclusivamente a compañías con ingresos directos en esa moneda. Los depósitos en divisas rondan USD 40.500 millones y el stock de préstamos alcanza los USD 24.700 millones, lo que deja un margen teórico de entre USD 4.500 y USD 7.000 millones según las distintas estimaciones.

Sin embargo, los bancos irán con cautela. El propio presidente del BCRA, Santiago Bausili, descartó un boom de otorgamiento y anticipó que las entidades evaluarán a conciencia cada pedido para evitar un salto de la morosidad como el que afecta a los préstamos en pesos a familias. Las consultoras coinciden: Invecq estimó que podrían canalizarse hasta USD 6.000 millones pero de forma gradual; Eco Go calculó un techo de USD 6.500 millones pero advirtió que “en lo inmediato, el efecto será marginal”; y el Banco Comafi ubicó el margen real más cerca de los USD 4.500 millones.

El esquema también introduce un riesgo que los analistas no pierden de vista: el descalce de monedas. Las empresas que tomen estos créditos se endeudarán en dólares pero generarán ingresos en pesos, por lo que cualquier salto cambiario impactaría directamente en su capacidad de repago. SBS advirtió que un aumento de la volatilidad cambiaria en el ciclo electoral podría frenar tanto la demanda de estos préstamos como las colocaciones de deuda en el exterior.