Comparado con Argentina, Chile viene liderando por lejos el proceso de inmunización contra el coronavirus, en medio de las dificultades de los países de América Latina para acceder de forma masiva a las vacunas, al menos hasta el segundo semestre del 2021.
Al mismo tiempo que busca vacunar al 80% de su población para fines de junio, el gobierno de Sebastián Piñera dispuso la vuelta a la fase más estricta del aislamiento en varias comunas.
El país vecino alcanzó el jueves último el récord de 412.190 aplicaciones en una jornada de la vacuna contra el COVID-19, según precisó el ministro de Salud de Chile, Enrique Paris, en diálogo con Marcelo Longobardi por radio Mitre.
En el último informe chileno, se detalló que se aplicaron 349.812 vacunas, el triple de las inoculaciones que se concretaron en Argentina: 116.968.
En el Gobierno nacional no ocultan la preocupación por el creciente aumento de contagios, sobre todo en Brasil y Paraguay. La marcha del plan de inoculación, que no avanza al ritmo deseado por la falta de vacunas, fue el motivo por el que Alberto Fernández encabezó el viernes una reunión del Comando Nacional de Vacunación con la presencia de varios de sus ministros, para supervisar el operativo para la distribución y aplicación de las dosis en todo el país. Poco después dispuso a la noche la prórroga del distanciamiento social (DISPO).
De hecho, según este sitio de la Universidad de Oxford, Chile es actualmente el país que más rápido está administrando la vacuna en el mundo, con un promedio de 1,37 dosis diarias por cada 100 habitantes inoculados en los últimos siete días.
Si se considera solo la primera aplicación, mientras que en Argentina 1.809.078 personas recibieron la primera dosis, en Chile suman 4.774.004. Es más del doble.
Pero si se analizan los números en función de distintas poblaciones, la diferencia es aún mayor: en el territorio nacional sólo el 4% de la población recibió la primera dosis, porcentaje que el país vecino alcanza al 26%. Esto acerca a Chile a una vuelta a “la normalidad” que el resto de la región mira aún de lejos.
Las dosis disponibles en cada país
La diferencia con Chile no radica solo en la velocidad de aplicación en las vacunas, sino también en la cantidad de dosis que llegó a cada país. Mientras que a la nación trasandina, ya arribaron 10.915.276 vacunas, a nuestro país desembarcaron en Ezeiza seis cargamentos con poco más de 4 millones, con más del doble de habitantes. La cifra es muy inferior a las 51.431.000 dosis prometidas por el Gobierno nacional en distintos anuncios.
De las 4.050.540 dosis que llegaron a Ezeiza, 631.575 (el 16%) todavía no fueron distribuidas a las jurisdicciones y 1.203.792 (35%) de las que llegaron a las provincias y la Ciudad de Buenos Aires, aún no fueron aplicadas. “Problemas de logística” es la explicación de las distintas autoridades nacionales y locales. A eso se suma la incertidumbre sobre cuándo vendrá el próximo cargamento.
En la entrevista con radio Mitre, el ministro de Salud chileno relató que fue el propio presidente quien dio el puntapié inicial para asegurarse las dosis necesarias. “Piñera hizo contacto con los empresarios y hasta con el presidente chino (Xi Jinping) para conseguirlo. E hizo su doctorado en los Estados Unidos con algunos de los gerentes de las empresas de vacunas”, aseguró.
Según la última encuesta publicada de la consultora IPSOS, cerca de un 70% de los chilenos expresaron su disposición de ser vacunados. Lejos de la resistencia inicial que hubo a aplicarse la vacuna rusa en Argentina. Y del 30% restante, un 14% de los chilenos consultados se manifestó indeciso.
El 80% de la población vacunada
Ya se vacunaron del otro lado de la Cordillera a 2.731.963 personas mayores de 60 años. En Argentina, son solo 594.588 los inoculados de más de esa edad.
El ministro Paris también adelantó que prevén vacunar a toda a los adultos mayores y a las personas con co-morbilidades o enfermedades preexistentes para fines de marzo. Así lo anunció al arribar al Liceo Carmela Carvajal de Prat, en Santiago, para recibir la segunda dosis de la vacuna Sinovac. “Esperamos que la meta que nos fijamos de vacunar 5 millones de personas al 31 de marzo, se cumpla. Si es así, vamos a adelantar otros grupos de personas y esperamos que el 30 de junio tengamos vacunados al 80% de la población susceptible”, según se informó en el parte informativo oficial de la cartera sanitaria chilena.
Esa afirmación la repitió luego en radio Mitre, y generó cierta confusión por el término “susceptible”. Ante una posterior consulta de Infobae, desde el Ministerio de Salud de Chile aclararon que el ministro se refirió al 80% de la población total, que es de alrededor de 18 millones. Para lograr este objetivo, el funcionario explicó que el gobierno de Piñera se aseguró 35 millones de dosis, ya que para lograr la inmunización de la población se requieren dos inyecciones de cada vacuna.
En Argentina, al ritmo diario de 106.095 dosis aplicadas en promedio de la última semana (se toma el promedio porque varía la cantidad de aplicaciones cada día y los fines de semana baja mucho la cifra) el objetivo de vacunar a la población mayor de 18 años se lograría recién en julio. Siempre y cuando lleguen vacunas.
Los criterios de prioridad
En Argentina, para obtener un turno como grupo de riesgo, las personas que tienen entre 18 y 59 años deben tener diabetes, obesidad, una enfermedad oncológica, o cardiovascular, o una enfermedad renal crónica o respiratoria. Esto implica que quedan afuera de los grupos prioritarios personas que padecen un amplio rango de enfermedades, que podrían poner en riesgo su vida en caso de contagiarse COVID-19.
En Chile ese grupo es mucho más abarcativo. Según lo informado en el portal de vacunación oficial, se incluye como grupo de riesgo a personas de entre 18 y 59 años que además de las patologías contempladas en Argentina padecen otras, como enfermedades neurológicas, hepatitis crónica, enfermedades metabólicas, hipertensión en tratamiento farmacológico, enfermedades autoinmunes (como el Lupus, la enfermedad de Crohn o la artritis reumatoidea), así como inmunodeficiencias (congénitas o adquiridas) y enfermedades mentales graves.
El manejo de la crisis sanitaria
¿Qué pasó con el avance de la enfermedad en el vecino país en este año de pandemia? Mientras que Argentina acumula 2.185.747 casos positivos, Chile suma 879.485. Sin embargo, por las diferencias poblacionales, en términos de incidencia (casos por cada 100.000 habitantes), el indicador es muy similar: 4.905 para Argentina y 4.696 para Chile.
Algo parecido ocurre con los fallecidos. Argentina tuvo su primer fallecido el 7 de marzo del año pasado – un hombre de 64 años que había regresado de Francia-, y acumula 53.578 víctimas fatales por la enfermedad. En tanto, Chile registra a la fecha 21.451 muertos, desde el 21 de marzo cuando se produjo el primer deceso de una mujer de 81 años, contagiada por un familiar que había llegado de afuera. Sin embargo, si se analiza la letalidad, este indicador es de 2 muertos por cada 100 contagiados, tanto en Argentina como en Chile.
En mortalidad, Argentina registra 1.202 decesos por cada millón de habitantes, y Chile, 1.145. En cuanto a los recuperados, Argentina ya tiene al 90 % de los pacientes con el alta médica, mientras que Chile tiene al 94%. De estos indicadores surge que el impacto de la pandemia fue similar en ambos países.
Sin embargo, difieren en la cantidad de pacientes activos. En Argentina hay 3.530 pacientes cursando activamente la enfermedad por cada millón de habitantes, mientras que en Chile hay poco más de la mitad: 1.958. Este indicador revela una mejor gestión de la pandemia del otro lado de la Cordillera, ya que permite administrar mejor los recursos y evitar el colapso sanitario.
