Argentina afronta este jueves uno de los mayores compromisos financieros del año con un desembolso superior a los US$4.500 millones correspondiente al pago de capital e intereses de los bonos surgidos de la reestructuración de deuda de 2020. Para cumplir con ese vencimiento, el Gobierno de Javier Milei utilizará dólares disponibles en el Tesoro y créditos otorgados por bancos internacionales, respaldados por garantías de organismos multilaterales.
El pago alcanza a los bonos Globales, emitidos bajo legislación extranjera, y a los Bonares, regidos por ley argentina. Según cálculos de Portfolio Personal Inversiones (PPI), el Tesoro deberá desembolsar US$4.554 millones, de los cuales US$2.707 millones corresponden a amortización de capital y US$1.847 millones al pago de intereses.
Si bien el vencimiento opera este jueves, los bonistas recibirán los fondos recién el lunes 13 de julio debido a que el 9 de julio fue feriado nacional y el viernes fue declarado feriado puente. Sin embargo, el impacto sobre las reservas internacionales comenzó a reflejarse este miércoles, cuando el Banco Central giró cerca de US$2.500 millones destinados a los tenedores de bonos en el exterior.
Cómo financiará el Gobierno el vencimiento
Para afrontar el pago sin recurrir a una nueva colocación de deuda en los mercados, el Ministerio de Economía combinó recursos propios con financiamiento externo.
Hasta el 3 de julio, el Tesoro contaba con US$3.904 millones depositados en su cuenta del Banco Central. A esos fondos se sumaron préstamos por hasta US$3.200 millones provenientes de entidades financieras internacionales.
Santander y BBVA aportaron una línea de crédito de US$2.000 millones respaldada por garantías del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), organismo perteneciente al Banco Mundial. En paralelo, el Deutsche Bank otorgó otros US$1.200 millones con una garantía parcial del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por hasta US$550 millones.
Desde la consultora Outlier señalaron que parte de esos recursos comenzó a ingresar durante esta semana, lo que permitió que las reservas brutas del Banco Central aumentaran en más de US$1.200 millones antes del vencimiento. De esa manera, el Gobierno logró amortiguar el impacto que tendrá la salida de divisas sobre las reservas internacionales y evitó refinanciar la deuda en el mercado de capitales, una alternativa que el equipo económico considera demasiado costosa en las condiciones actuales.
Cuánto cobrará cada bono
El pago alcanza a once títulos públicos emitidos tras el canje de deuda de 2020. Cinco de ellos abonarán capital e intereses, mientras que los seis restantes únicamente pagarán intereses.
Entre los bonos que amortizan capital se encuentran el GD29 y el AL29, que abonarán US$10,35 por cada US$100 de valor nominal, de los cuales US$10 corresponden a capital y US$0,35 a intereses.
Por su parte, el GD30 y el AL30 pagarán US$8,27 por cada US$100 de valor nominal, con una amortización de US$8 de capital y US$0,27 de intereses.
En tanto, el GD46 desembolsará US$4,19, integrados por US$2,27 de capital y US$1,92 de intereses.
Los restantes títulos solo abonarán renta. El GD35 y el AL35 pagarán US$2,06 por cada US$100 de valor nominal; el GD38 y el AE38 distribuirán US$2,50; mientras que el GD41 y el AL41 completarán el cronograma con un pago de US$1,75 por cada US$100 de valor nominal.
El cumplimiento de este vencimiento representa una prueba relevante para la estrategia financiera del Gobierno. La administración de Milei apuesta a sostener el proceso de normalización de la deuda sin acudir a emisiones en los mercados internacionales, mientras procura preservar el nivel de reservas y mantener la confianza de los inversores en la capacidad de pago del país.
