Las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) avanzaron en los últimos días y se espera un inminente desembolso por 6.800 millones de dólares por parte del organismo de créditos internacional. Esto se encuadra en las negociaciones que llevó a cabo Sergio Massa para redefinir las metas del acuerdo para los próximos seis meses. De esta manera, el ministro de Economía y precandidato a presidente buscará mantener la estabilidad cambiaria en los meses previos a las elecciones.

El pago realizado la semana pasada por 2.700 millones de dólares (efectuados con Yuanes y con derechos especiales de giro) terminó de encarrilar las charlas que había entre Massa y el staff del organismo.

El FMI estaría dispuesto a desembolsar un monto adicional al previsto y recibiría otro adicional en septiembre. Los USD 6.800 millones que cobraría el Gobierno alcanzarán para devolver los préstamos recibidos, pagar los intereses de bonos en dólares en una semana y además seguir interviniendo en el mercado cambiario.

Por parte del organismo ya dieron señales de apoyo al país. En un comunicado que emitió el Staff del FMI el jueves por la noche señalaron que “las discusiones se dan en un contexto desafiante, en parte afectado por una histórica sequía”, acompañando el relato de equipo económico.

De esta manera, Massa busca mantener la estabilidad cambiaria, algo que en los últimos meses ha conseguido, manteniendo el dólar blue por debajo de los 500 pesos.

El equipo económico le puede mostrar al FMI que controlando e incluso achicando levemente la brecha cambiaria es posible ponerle un freno a la escalada inflacionaria. Por lo tanto, hay un argumento relativamente sólido para mantener la intervención. Se trata, sin embargo, de políticas de corto plazo.

La inflación se ha convertido en un eje central de la discusión con el organismo, por este motivo hay optimismo por parte del Gobierno que la cifra del mes de junio comience con “6”, aunque las estimaciones la colocan levemente por encima del 7%.

En este marco de una leve desaceleración inflacionaria, el Banco Central desaceleró la suba del dólar oficial en junio, que aumentó un 6,6%, por debajo de la inflación. Y todo indica que mantendrá ese comportamiento en los próximos meses. Pero además, logró bajar la brecha cambiaria a menos del 90%.

Además de evitar una nueva escalada inflacionaria, algo que parece relativamente factible para los próximos meses, el Gobierno también deberá lidiar con una fuerte desaceleración de la economía. La actividad cayó 4,2% en abril, reflejando de lleno el impacto de la sequía, pero también los efectos de la aceleración de la inflación en el poder adquisitivo de los salarios.