Tegucigalpa (efe). Simpatizantes del nuevo Gobierno de Honduras marcharán hoy por la paz y la democracia en el país y contra la injerencia extranjera, mientras que seguidores del mandatario depuesto, Manuel Zelaya, volverán a las calles para exigir su retorno.
Por su parte, Zelaya, consideró ayer que en su país “la guerra civil ya comenzó”, dijo que está decidido a regresar a Honduras y vaticinó que su “entrada en Tegucigalpa va a ser apoteósica”.
“Estoy iniciando ya mi retorno. Lo voy a hacer a partir del miércoles –por hoy– por cualquiera de los puntos fronterizos que tiene Honduras con Guatemala, El Salvador o Nicaragua”, aseguró en una entrevista publicada ayer por el diario argentino La Nación.
Jimmy Dacarett, de la organización opositora a Zelaya Unión Cívica Democrática (UCD), dijo que esperan reunir a entre 40.000 y 50.000 personas en la movilización que partirá desde una zona en el este de Tegucigalpa hasta un sector en el centro capitalino.
“La marcha se llama ‘Por el patriotismo y el valor’, porque hoy, Honduras está luchando por su democracia y por la del continente”, agregó Dacarett, quien aseguró que apoyan no al nuevo presidente Roberto Micheletti como persona, sino al Gobierno que encabeza.
Señaló, además, que rechazarán la injerencia del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a cuya delegación diplomática en Tegucigalpa se le dio ayer un plazo de 72 horas para que abandone el país (ver aparte).
“Queremos que el mundo escuche nuestra verdad, nos están condenando porque defendemos nuestra democracia”, añadió, al reiterar que en el país no se dio un golpe de Estado, sino una sucesión constitucional.
Dacarett afirmó que expresarán, de igual forma, su apoyo a instituciones como la Corte Suprema de Justicia, el Parlamento, así como a las Fuerzas Armadas y la Policía.
Armida de López, también de UCD, dijo a periodistas que Zelaya, derrocado por los militares el 28 de junio, “quería establecer un Gobierno “chavista” en el país”.
Señaló que ahora anuncian “que viene el lobo, que viene hoy, que viene mañana”, en alusión al retorno al país de Zelaya, sacado por la fuerza por los militares y cuyo regreso se frustró el 5 de julio, cuando se impidió aterrizar en el aeropuerto de Tegucigalpa al avión venezolano en el que viajaba.
Por su parte, los seguidores del gobernante depuesto volvieron a marchar ayer por una zona del este de Tegucigalpa, para exigir el retorno de Zelaya, tal como lo han hecho desde el 28 de julio.
El secretario general de la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH), Juan Barahona, declaró que para hoy está prevista un nueva movilización en Tegucigalpa, a la vez que estudiantes de secundaria se concentrarán frente al Parlamento.
“Todos en apoyo al presidente (depuesto) Manuel Zelaya”, anunció, e indicó que esperan no encontrarse con la marcha de los “camisas blancas”, como describió a los que apoyan a Micheletti, quien fue designado por el Parlamento en el poder.
Las organizaciones sociales, agrupadas en el Frente Nacional contra el golpe de Estado, han convocado para este jueves y viernes a acciones de protesta “más fuertes”, sin dar más detalles.
La comunidad internacional ha aumentado la presión sobre el presidente interino Micheletti, para que acepte la propuesta de Costa Rica encaminada a resolver la crisis política, en medio de advertencias sobre el riesgo de una confrontación.
Zelaya, expulsado del Gobierno por los militares el 28 de junio, aceptó la iniciativa del presidente costarricense, Oscar Arias, pero Micheletti la rechazó.
“El mediador (Arias) les dio 72 horas (hasta hoy) a los golpistas para que acepten el mandato de la Organización de los Estados Americanos (OEA), es decir, la restitución del presidente legítimo”, explicó Zelaya.
Tras señalar que acepta “los siete puntos” que el presidente Arias propuso como punto de partida para un acuerdo, advirtió que “los que han ultrajado esa mediación han sido los golpistas, al rechazar el punto principal expuesto por Arias: la restitución presidencial”.
En cuanto a las críticas que ha recibido Estados Unidos por su rol en la crisis hondureña, el destituido mandatario dijo sentirse “muy satisfecho con el papel del presidente (Barack) Obama, ha sido muy congruente en su posición de condena al golpe y de apoyo al presidente legítimamente elegido en las urnas”.
“El pueblo hondureño se está moviendo hacia las fronteras para que, cuando se cumpla ese plazo de 72 horas, podamos entrar por cualquiera de los puntos fronterizos que he mencionado. Sólo Dios puede impedir mi regreso. Y le puedo asegurar que Dios no está con los golpistas; está de nuestro lado. Mi entrada en Tegucigalpa va a ser apoteósica”, aventuró.
Contra Caracas
El nuevo Gobierno de Honduras que preside Roberto Micheletti le dio ayer un plazo de 72 horas a toda la misión diplomática de Venezuela en Tegucigalpa para que abandone el país, informó la viceministra hondureña de Exteriores, Martha Lorena Alvarado.
La diplomática informó a periodistas que la disposición del Gobierno obedece a que Venezuela “ha hecho amenazas a Honduras”, y que, incluso, haría el “uso de fuerzas, y se ha entrometido en los asuntos exclusivos de Honduras”.
