El traslado de miles de migrantes que permanecían en asentamientos precarios de las playas de Ceuta hacia un nuevo campamento temporal ubicado en el puerto comenzó este viernes con momentos de tensión, corridas y una avalancha que obligó a la Policía a intervenir para contener a la multitud.

El operativo comenzó durante las primeras horas de la mañana en las playas de El Trampolín y Benítez. Más de 240 efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil fueron desplegados para acompañar a los migrantes hasta las instalaciones portuarias. El dispositivo también contó con drones y unidades antidisturbios.

El principal problema fue la diferencia entre la cantidad de personas que necesitaban ser trasladadas y la capacidad del nuevo espacio. Entre ambos asentamientos había más de 4.000 migrantes, mientras que el campamento del puerto dispone de unas 1.700 a 1.800 plazas.

La falta de lugares generó temor entre quienes esperaban acceder al recinto. A medida que avanzaba el operativo, algunos grupos comenzaron a correr hacia el puerto para intentar asegurarse una plaza. La situación derivó en empujones y una avalancha que obligó a las fuerzas de seguridad a reorganizar el traslado en grupos reducidos.

En distintos momentos, decenas de personas lograron superar el cordón policial. Los agentes utilizaron material antidisturbios y realizaron disparos al aire como medida disuasoria para frenar el avance de la multitud. También se registraron personas heridas durante los incidentes.

Finalmente, la Policía y la Guardia Civil establecieron un nuevo cordón para ordenar el desplazamiento y retomaron el traslado de manera escalonada hacia el campamento.

El recinto fue instalado en el muelle de Poniente del puerto de Ceuta y cuenta con camas, duchas, sanitarios y servicios de alimentación. Su utilización había quedado habilitada luego de que la Audiencia Nacional levantara el veto cautelar que había sido solicitado por el Sindicato Unificado de Policía, que cuestionaba la ubicación de las instalaciones junto a infraestructuras consideradas estratégicas.

La crisis migratoria en Ceuta se profundizó a fines de julio, cuando decenas de miles de personas ingresaron desde Marruecos al enclave español. Aunque una parte importante regresó posteriormente al territorio marroquí, miles permanecieron en Ceuta, muchos de ellos en condiciones precarias.

El operativo de este viernes expuso nuevamente la magnitud del problema: según los datos manejados por el Gobierno de Ceuta, más de 13.000 personas permanecían en situación administrativa irregular en la ciudad y más de 4.000 estaban instaladas en las playas de El Trampolín y Benítez.

El traslado se desarrolla además en medio de un enfrentamiento político entre el Gobierno central español, encabezado por Pedro Sánchez, y la administración de Ceuta, gobernada por el Partido Popular. La oposición cuestionó el operativo y calificó la situación de “caos absoluto”, mientras que el Ejecutivo defendió la necesidad de poner en funcionamiento el campamento para aliviar la presión sobre las playas y ordenar la atención de los migrantes.

Con información de Infobae y TN.