Una inundación repentina arrasó varias aldeas del norte de Nepal, dejó al menos 95 muertos y mantiene a unas 400 personas sin contacto, entre ellas cientos de turistas extranjeros. La magnitud de la crecida complicó las tareas de búsqueda y rescate, mientras helicópteros sobrevuelan las zonas afectadas.

Las autoridades todavía trabajan para determinar las causas del fenómeno y advirtieron sobre las dificultades para acceder a algunos de los sectores más afectados.

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Las tareas de rescate enfrentan importantes obstáculos. En las localidades de Syapru Besi y Timure, los helicópteros no pueden aterrizar debido al elevado nivel del agua y deberán esperar a que la crecida disminuya.

Casi 400 personas están desaparecidas

La junta de turismo de Nepal informó que 384 viajeros fueron reportados como desaparecidos en las zonas afectadas. De ese total, 291 son extranjeros y 93 son ciudadanos nepalíes.

Entre los extranjeros desaparecidos hay personas provenientes de India, Australia, Países Bajos, Sudáfrica, Reino Unido y Malasia.

Las autoridades aclararon que el número todavía está siendo verificado y contrastado con empresas de turismo, agencias de viajes, guías, autoridades locales y organismos de seguridad.

La presencia de cientos de turistas en las zonas afectadas generó especial preocupación debido a que se trata de una región montañosa frecuentada por visitantes que realizan distintos circuitos turísticos.

Ejército y policía participan del rescate

El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, ordenó el despliegue de efectivos de la policía y el ejército para colaborar con las tareas de emergencia.

Además, las autoridades pidieron a las personas que viven en zonas bajas trasladarse hacia lugares seguros y recomendaron extremar las precauciones a quienes se encuentran cerca de los ríos.

La prioridad está puesta en localizar a las personas que permanecen sin contacto y asistir a quienes quedaron atrapados por la crecida.

La inundación también afectó al Tíbet

El desastre también provocó consecuencias en el Tíbet, territorio administrado por China. El gobierno chino desplegó distintos organismos para responder a la emergencia y puso en marcha tareas de búsqueda, rescate y asistencia.

El presidente chino, Xi Jinping, pidió acelerar las operaciones para localizar y rescatar a las personas afectadas, reubicar a quienes se encuentren en zonas de riesgo y prestar especial atención a posibles desastres secundarios.

El primer ministro Li Qiang también impartió instrucciones a los organismos centrales, mientras que el viceprimer ministro Zhang Guoqing fue enviado al Tíbet para supervisar las operaciones.

Además, las autoridades chinas dispusieron el envío de 30.000 artículos de ayuda, entre ellos tiendas de campaña, estufas, ropa, camas plegables y elementos destinados a proteger a los damnificados de la humedad.