Tras la retirada del apoyo estratégico de Estados Unidos a las tropas de Ucrania en el conflicto con Rusia, Kiev ha comenzado a perder territorio en la región de Kursk. Lo que enmarca las consecuencias que tienen las decisiones de Donald Trump en el campo de batalla.
Kursk es el único territorio ruso donde los soldados ucranianos han logrado instalarse militarmente, lo que la convierte en una valiosa pieza en unas posibles negociaciones entre Kiev y Moscú. Por lo que, la perdida de esta posición supondría un duro golpe para la administración de Volidímir Zelenski.
La presencia ucraniana en este territorio se consolidó en agosto de 2024, desde entonces, las tropas de este país habían logrado resistir los ataques rusos, en gran parte por la información que brindaba Estados Unidos. Actualmente, habría cerca de 30.000 soldados ucranianos allí.
Sin embargo, este sábado el Ministerio de Defensa de Rusia comunicó que sus fuerzas armadas habían capturado tres asentamientos en esta zona. Y ahora, según medios internacionales, los militares ucranianos estarían a la defensiva ante los ataques incesantes de los rusos, apoyados con tropas norcoreanas.
Actualmente, el objetivo del Kremlin sería tomar las localidades al sur de Kursk, lo que supondría cortar con el contacto directo entre esta zona y Ucrania.

A pesar de que Francia tomó el lugar de Estados Unidos para suministrar esta información clave para el conflicto, el apoyo de los galos no sería comparable a los datos que se brindaban desde Washington.
