Donald Trump.

Donald Trump sorprendió al sugerir que Washington podría avanzar hacia lo que definió como una “toma de control amistosa” de Cuba, durante declaraciones realizadas antes de abandonar la Casa Blanca. Según explicó, funcionarios del gobierno cubano iniciaron contactos con Estados Unidos en medio de una profunda crisis económica en la isla.

El mandatario sostuvo que el gobierno cubano enfrenta una situación financiera crítica y remarcó que el diálogo está en marcha. “Están en grandes problemas, no tienen dinero, no tienen nada, pero están hablando con nosotros”, afirmó ante la prensa. En ese marco, reiteró que podría concretarse una instancia de cooperación que describió como una eventual “toma amistosa”.

Las gestiones diplomáticas incluyeron contactos vinculados al equipo del secretario de Estado, Marco Rubio, quien históricamente ha mantenido una postura firme frente al régimen cubano. Según trascendió, las conversaciones contemplarían un eventual alivio gradual de sanciones a cambio de reformas internas en la isla.

Presión económica

En paralelo, la administración estadounidense anunció medidas que permitirían a empresas energéticas de Estados Unidos enviar combustible a compañías privadas cubanas. La iniciativa apunta a fortalecer el sector privado en la isla y, al mismo tiempo, incrementar la influencia económica de Washington en un país que atraviesa severas dificultades energéticas.

Esta combinación de sanciones, incentivos económicos y negociaciones diplomáticas forma parte de una estrategia que busca modificar el equilibrio interno en Cuba sin recurrir, al menos en el discurso oficial, a una intervención directa.

Clima de máxima fragilidad

Las declaraciones de Trump se producen mientras ambos países manejan con cautela un incidente marítimo ocurrido esta semana, en el que murieron varias personas tras un enfrentamiento con autoridades cubanas. La Habana calificó a los involucrados como “terroristas” y aseguró que el grupo había recibido entrenamiento en territorio estadounidense con el objetivo de ejecutar un ataque.

Por su parte, Washington anunció que investigará los hechos antes de adoptar cualquier decisión. El episodio vuelve a exponer la histórica desconfianza entre ambos gobiernos, en una relación marcada por el embargo económico y antecedentes como la invasión de Invasión de Bahía de Cochinos.

Con información de Bloomberg, EFE y AFP.