Luego de un viernes negro, producto de el negativo dato de empleo que arrojó el mercado de Estados Unidos, este lunes la situación de agudizó con un desplome gigante de la bolsa de Japón, que registró la caída más grande en más de 35 años.
El índice Nikkei 225 de la Bolsa de Tokio cayó un 12,4%, marcando la mayor caída en puntos de su historia en términos de puntos y la más importante desde el derrumbe de los mercados de 1987.
Este desplome ya inició su contagio con los mercados europeos y asiáticos. En este contexto, el índice FTSE 100 de la bolsa de Londres abrió con una caída del 2,3%, mientras que el Euronext 100 cae un 3,5%.

Lo que ocurrió fue que el Banco de Japón decidió fortalecer el Yen japonés frente al dólar, encareciendo la compra de títulos nipones para inversores extranjeros. Esto produjo un desplome no sólo en la bolsa del país, sino que arrastró a sus vecinos de Taiwán, Corea del Sur, India, Australia, Hong Kong y Shanghái.
“El Gobierno japonés está vigilando con atención y mucho interés la caída de la Bolsa”, aseguró el ministro de Finanzas japonés, Shunichi Suzuki, en un intento de llevarle tranquilidad a los mercados.
“Es deseable que el yen se mueva de forma estable según los fundamentos y vamos a vigilar de cerca el mercado de divisas, tomando las decisiones oportunas, pero con calma”, señaló Suzuki
Esto ha desatado expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) acelere el ritmo de sus previstos recortes de tasas, lo que acortaría la distancia de las políticas monetarias de ambas potencias, una brecha que viene siendo, de hecho, el principal factor de la apreciación del yen frente al dólar en años recientes.
