El pasado lunes, un macabro episodio tuvo lugar en la localidad británica de Southport, donde un joven de 17 años apuñaló a varios niños en una guardería. El resultado del ataque con arma blanca fue trágico: tres niñas perdieron la vida y otros ocho pequeños se encuentran gravemente heridos.

El atacante residía a aproximadamente 8 kilómetros del centro pediátrico. En el momento de la agresión, niños de entre 3 y 9 años se encontraban disfrutando de una fiesta temática de la cantante norteamericana Taylor Swift.

Las primeras dos víctimas fatales fallecieron al momento del incidente, mientras que la tercera muerte se produjo hace pocas horas a causa de las heridas. También en grave estado se encuentran otras personas, entre ellos menores y mayores.

La cantante expresó su dolor en sus redes.

Sobre el conmocionante hecho, la jefa de la policía de Merseyside, Serena Kennedy, comentó que “creemos que los adultos que resultaron heridos intentaron valientemente proteger a los niños que estaban siendo atacados“.

Los sobrevivientes fueron rápidamente trasladados a tres distintos hospitales de la zona, dependiendo la gravedad de sus heridas y la edad de las víctimas. Los menores fueron llevados al Hospital Infantil Alder Hey de Liverpool.

Luego del hecho, la cantante estadounidense evidenció su dolor en sus redes sociales.

“El horror del ataque de ayer en Southport me está bañando continuamente y estoy completamente en shock”, dijo. “La pérdida de vidas y la inocencia, y el horrible trauma infligido a todos los que estaban allí, las familias y los primeros en responder. Eran sólo unos niños en una clase de baile. No sé cómo expresar mis condolencias a estas familias”.

Incidentes en la mezquita de Southport

Este martes, luego de la vigilia en homenaje a las víctimas del grotesco ataque, un grupo de neonazis llamado English Defense League prendió fuego autos de la policía y atacaron a padrazos la mezquita de esta localidad.

Los encapuchados se manifestaron violentamente contra la inmigración musulmana en Inglaterra, asociándola con la masacre sufrida en la guardería.

El joven homicida es hijo de inmigrantes de Ruanda, quienes escaparon del genocidio en su país natal, pero nació en el Reino Unido.