Lisboa vive horas de conmoción tras el trágico accidente del Elevador de Gloria, uno de sus símbolos turísticos más reconocidos. El miércoles por la tarde, un funicular amarillo descarriló en plena subida desde la plaza de los Restauradores hacia el Barrio Alto, dejando 17 muertos y 23 heridos, según confirmó la Protección Civil. El conductor, André Jorge Gonçalves Marques, se encuentra entre las víctimas fatales.

De acuerdo al relato de los testigos, el vagón se deslizó “sin frenos, fuera de control” hasta estrellarse contra un edificio. La hipótesis principal apunta a la rotura del cable de tracción, aunque las autoridades advirtieron que todavía es prematuro confirmar la causa. Mientras tanto, el servicio de todos los funiculares de Lisboa quedó suspendido para someterlos a una revisión técnica exhaustiva.

El funicular siniestrado, inaugurado en 1885 y declarado monumento nacional en 2002, podía transportar hasta 43 personas en un trayecto de apenas tres minutos. Era un atractivo turístico y un medio de transporte vital para sortear las empinadas calles lisboetas.

El accidente ocurrió en plena hora de regreso escolar, lo que multiplicó el dramatismo de la escena: vecinos y transeúntes auxiliaron a los heridos antes de la llegada de los más de 60 efectivos de emergencia desplegados.

Las víctimas mortales incluyen ciudadanos de Portugal, España, Alemania, Italia, Francia, Suiza, Marruecos, Canadá, Cabo Verde y Corea del Sur, confirmaron las autoridades.

El alcalde de Lisboa, Carlos Moedas, decretó tres días de luto oficial, mientras que líderes europeos expresaron su solidaridad. El Parlamento Europeo izó sus banderas a media asta y el presidente español Pedro Sánchez manifestó estar “consternado por el terrible accidente”.

Con información de BBC Mundo.