El ataque quirúrgico que realizó Israel a través de una serie de explosiones en el Líbano a los beepers o pagers utilizados por terroristas de Hezbolá provocó 9 muertos y más de 2800 heridos. La organización islámica utilizaba estos dispositivos que pueden considerarse obsoletos frente a los actuales teléfonos celulares para, precisamente, escapar a la vigilancia de la inteligencia israelí.
Los beepers son considerados productos de baja tecnología, pero que se acentuaron en el uso de la organización terrorista luego del ataque del 7 de octubre. Según un informe publicado por Reuters, Hezbolá apeló a este tipo de tecnologías que contrastan con los más modernos y avanzados que tienen las Fuerzas de Defensa de Israel porque no se pueden rastrear ni interceptar.
En uno de los videos que se viralizó en redes sociales, se ve a uno de los militantes islámico recibir un mensaje a través del beeper. Luego, el artefacto explota. Todavía no hay una explicación sobre por qué se detonaron, aunque se estima que fue un ciberataque operad de manera remota.
Según relató a la agencia AP un funcionario de Hezbollah, los aparatos primero se calentaron y luego explotaron.
Los agentes del movimiento terrorista tienen prohibido utilizar teléfonos celular y Hassan Hasrallah, líder del movimiento, advirtió que “el teléfono celular es el espía mortal del enemigo“.
El beeper fue popular en los 90 ya que permitía enviar y recibir mensajes cortos. Cuando ingresa un mensaje, tiene una vibración y un tono, de allí su nombre. Sin embargo, la tecnología cayó en desuso con el avance de la telefonía celular, a medida que incorporó los SMS.
Pero tienen una ventaja en la guerra. Como se comunican por ondas de radio -en lugar de redes de telefonía celular- se hace más difícil de interceptar los mensajes. Tampoco usan satélites, como los sistemas convencionales de la actualidad. Se trata de una red limitada y cerrada.
Como Israel intervino en la red de teléfonos celulares de Hezbolláh, la organización tuvo que cambiar por los beepers luego del ataque perpetrado hace casi un año en el sur de ese país.
Con el ataque israelí, la organización islamista pidió descartarlos, según indicó The Washington Post.
También hay otra hipótesis, mientras los especialistas dudan que con solo la batería de litio del beeper se pueda realizar una detonación semejante.
Esta idea concibe que la inteligencia israelí logró interceptar antes un cargamento de beepers y los alteró. Se trata de alrededor de unos mil aparatos, que pueden haber sido hackeados en su origen.
De allí que los especialistas contemplen también que junto a la batería de litio se haya instalado un pequeño explosivo que fue activado a distancia con el envío de un mensaje. Otra hipótesis menciona a un pulso electrónico que quemó los aparatos.
