Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó un operativo de búsqueda de máxima complejidad para rescatar al piloto de un caza F-15E que fue derribado por la defensa antiaérea de Irán, en un episodio que volvió a escalar la tensión en Medio Oriente.

La misión se desarrolla en la provincia iraní de Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad, una región montañosa bajo control de la Guardia Revolucionaria, lo que complica las tareas de las fuerzas especiales estadounidenses. El piloto cayó en esa zona tras eyectarse junto a su compañero, quien sí logró ser rescatado en las primeras horas del operativo.

Según trascendió, el Pentágono desplegó helicópteros Black Hawk para recuperar a ambos tripulantes, pero debieron retirarse bajo intenso fuego enemigo. En ese contexto, solo uno de los pilotos pudo ser evacuado, mientras que el otro quedó en territorio hostil.

Desde Washington señalaron que la noche fue clave como “recurso de supervivencia” para el aviador que permanece oculto, ya que la luz del día facilitaría su localización por parte de las fuerzas iraníes, que ya iniciaron un operativo paralelo de búsqueda.

La situación es especialmente delicada porque la provincia donde cayó el piloto no limita con otros países, lo que obliga a Estados Unidos a operar directamente bajo el radar iraní, con el agravante de la posible asistencia tecnológica de China y Rusia a Teherán. Las bases más cercanas desde donde se ejecuta la misión están en Kuwait y Arabia Saudita.

El operativo cuenta con coordinación de Estados Unidos y el respaldo de aliados como Israel, la OTAN y la Liga Árabe, en un intento por evitar que el piloto sea capturado, lo que podría significar una ventaja estratégica para Irán en eventuales negociaciones.

En paralelo, el derribo del F-15E generó incomodidad en el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien días atrás había asegurado que Estados Unidos tenía control del espacio aéreo iraní. Sin embargo, en pocas horas, la defensa de Irán no solo abatió el caza, sino que también inutilizó helicópteros Black Hawk y un avión A-10 Warthog en la zona del estrecho de Ormuz.

Trump, que siguió la situación desde la Casa Blanca y suspendió su habitual viaje a Florida de fin de semana, mantiene reuniones constantes con su equipo de Seguridad Nacional. El mandatario evalúa los próximos pasos mientras evita confirmar oficialmente los detalles del incidente.

Mientras tanto, Irán desplegó a la Guardia Revolucionaria en la zona y anunció recompensas para quienes aporten información que permita capturar al piloto. La carrera contrarreloj continúa en un escenario de alto riesgo, donde cada hora puede ser decisiva.

Con información de Infobae.