LA PAZ (EFE). El presidente de Bolivia, Evo Morales, pidió ayer disculpas a Chile y a Argentina por sus declaraciones sobre la posibilidad de que la derecha vuelva a gobernar estos países y que Santiago ha considerado como una “injerencia en asuntos internos”. “En ningún momento intenté interferir en asuntos internos ni políticos”, manifestó Morales en una conferencia de prensa en La Paz y lamentó el “malentendido” que han provocado sus declaraciones.

   El martes, en la presentación del libro La democracia traicionada, escrito por uno de sus viceministros, Morales expresó su preocupación ante una eventual vuelta de la derecha al poder en Sudamérica. “¿Qué pasaría, y para eso debemos estar preparados, si la línea de los “pinochetistas” en Chile gana las elecciones? Sería muy grave para la democracia sudamericana. ¿Qué pasa si la derecha fascista vuelve a Argentina?”, se preguntó. Estas declaraciones provocaron el miércoles el rechazo del Gobierno de Chile, al considerarlas “una injerencia en asuntos internos”, según expresó la cancillería de Santiago en un comunicado.

   Tras esta reacción, Morales pidió ayer públicamente disculpas tanto a Chile como a Argentina por el “malentendido” y explicó que, con esas declaraciones, sólo intentaba explicar “las dificultades que soportó el pueblo boliviano” con las dictaduras y con los gobiernos neoliberales. “Quiero, con mucho respeto y con mucha humildad al hermano pueblo argentino y al hermano pueblo chileno”, sentenció.