El 2 de septiembre de 2005, el crucero Costa Concordia era el más grande en su tipo y, tal y como lo indica la tradición, debía recibir su bautismo en el que se le tira una botella de champagne que debe romperse. Si no lo hace, se cree que es una señal de mala suerte.

El mal augurio podría haber anticipado que algo saldría mal ya que la botella se negó a romperse incluso después de los primeros dos golpes. 

Las imágenes, publicadas en Youtube muestran la botadura al agua del buque de 290 metros y la tradicional ceremonia. Más allá de lo confiable del sistema para conocer el futuro de una nave, el Costa Concordia terminó encallado en las costas de Italia y con un saldo de once muertos.

Pero el crucero tiene antecedentes, en el 2008, cuando entraba al puerto de la ciudad de Palermo, un fuerte oleaje provocado por una intensa tormenta lo arrastró y lo hizo chocar generando una fisura entre la proa y el costado derecho, aunque sin consecuencias para los pasajeros ni la tripulación. Ahora, y ante la tragedia ocurrida, es inevtiable traer a la memoria los recuerdos de aquel bautismo fallido del 2005 cuando, quizás, el destino estaba dando indicios de que algo saldría mal. ¿Pura coincidencia?

Fuente: Minutouno.com