Un baño de sangre en una redacción, ventanas destrozadas a tiros, videos de hombres encapuchados que actúan a sangre fría. El atentado terrorista de este miércoles dejó a París y a toda Francia en un verdadero estado de shock.

La varias veces amenazada y atacada revista satírica francesa “Charlie Hebdo” fue blanco este miércoles de tres terroristas. Al menos 12 personas murieron en esta jornada, que quedó signada por el atentado más sangriento que Francia haya registrado en décadas.

La portada.

Los atacantes actuaron a última hora de la mañana en el animado barrio francés en el este de la capital francesa, cuyas calles estrechas se hicieron eco de los disparos. Algunas personas escaparon por los techos de un edificio en busca de resguardo, mientras que los residentes de la zona dejaron correr poco a poco su angustia.

“Dos hombres armados y enmascarados nos amenazaron brutalmente en el ingreso”

En Internet se difundieron rápidamente videos que demuestran la sangre fría con la que procedieron los agresores. Una de las imágenes parece mostrar el fusilamiento de un policía que se encuentra tendido en el piso.

También la dibujante Corinne Rey, que se escondió debajo de su escritorio durante el ataque, que duró unos cinco minutos, dio testimonio de la crueldad del atentado: “Dos hombres armados y enmascarados nos amenazaron brutalmente en el ingreso”. Posteriormente el Ministerio del Interior se refirió a tres atacantes.

El análisis desde “La Vanguardia”, España:

Youtube video

En las calles del 11 Arrondissement las personas creen que se trató de una “declaración de guerra”. El ataque posiblemente procede de adentro, de la propia Francia. “Hablaban perfectamente francés”, contó Rey al diario “L’Humanité”.

Tras el atentado, los terroristas gritaron varias veces “Alá es grande”, y según informaron testigos también dijeron: “Hemos vengado al profeta”. El ataque dañó el corazón de la redacción de la revista crítica con el Islam: entre las víctimas están los principales dibujantes de la publicación, entre ellos, el redactor jefe Stéphane Charbonnier, alias Charb.

Ya antes de Navidad tres personas que actuaron en solitario habían desatado el temor y la preocupación en Francia. En Dijon, un hombre con problemas psíquicos atropelló en cinco lugares diferentes a grupos de peatones e hirió a 13 personas al grito de “Alá es grande”.

Además, otro hombre fue abatido por las fuerzas de seguridad en Joué-lès-Tours, en el centro del país, luego de que entrara al grito del mismo lema, “Allahu Akbar”, en una comisaría e hiriera allí con un cuchillo a tres policías. Y en Nantes falleció una persona cuando un conductor lanzó una camioneta contra un puesto de vino.

Francia parece estar en la mira de terroristas islamistas. Las tropas galas combaten desde hace dos años en Mali extremistas que quieren instalar un califato en el norte del país. En Irak cazas franceses bombardean a la milicia terrorista Estado Islámico (EI) junto con Estados Unidos, y tan sólo hace pocas semanas pudo ser rescatado el último rehén francés de manos yihadistas.

Tras el atentado de hoy, el nivel de alarma terrorista en París fue elevada al máximo, mientras que la policía se situó con vehículos ante oficinas de otros medios de comunicación.

El operativo policial en París.

Francia temía que un ataque terrorista pudiera producirse en cualquier momento, pero el atentado de este miércoles golpea al país en un momento particularmente difícil. Pocas veces los franceses iniciaron un nuevo año con tanto pesimismo: la economía no logra salir de la crisis, las reformas son controvertidas y el gobierno tiene un grado de impopularidad prácticamente sin precedentes.

El presidente François Hollande llamó a sus compatriotas a mantenerse unidos ante el terrorismo.

Bajo la impresión de las conmocionantes imágenes, rápidamente se generó una respuesta: por las calles, plazas e Internet se desenvuelve una ola de solidaridad. “Je suis Charlie”, se lee en las pancartas de un grupo de estudiantes de periodismo que se congregó cerca del lugar del ataque.

“Yo soy Charlie” también es el lema de una manifestación que convocó a última hora de la tarde a parisinos en la Plaza de la República, cerca del sitio del atentado. Las banderas en el Palacio Elíseo y otros organismos oficiales ondean en tanto a media asta.

Miles en la vigilia realizada en Toulouse, Francia.