El príncipe Andrés junto a su hermano, el rey Carlos III.

La Corona británica vuelve a tambalearse. Este jueves, agentes de la Thames Valley Police detuvieron a Andrés Mountbatten-Windsor, anteriormente conocido como el príncipe Andrés y hermano del rey Carlos III, en su residencia de Wood Farm, dentro de la finca de Sandringham.

El arresto se produce en el marco de una investigación que vincula su antigua labor como enviado comercial del Reino Unido con el fallecido Jeffrey Epstein.

El motivo del arresto: la filtración de documentos

A diferencia de procesos anteriores centrados en demandas civiles, esta vez la justicia británica actuó por una presunta “mala conducta en cargo público”. Según las investigaciones, el exduque de York habría compartido información confidencial y reportes estratégicos sobre las relaciones comerciales del Reino Unido en regiones como Hong Kong y Singapur con Epstein.

Esta detención es el resultado de la revisión de miles de archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, conocidos como los ‘Epstein Files’, que sugieren que el financiero estadounidense utilizó la red de contactos y la información privilegiada proporcionada por Andrés para obtener ventajas competitivas en sus negocios.

El operativo en Sandringham

El despliegue policial ha sido discreto pero contundente. Vehículos sin distintivos y agentes de civil participaron en la operación en la finca donde el hijo de Isabel II vive prácticamente retirado desde que fue despojado de sus títulos militares y patrocinios reales en 2022.

El Primer Ministro británico, Keir Starmer, ha reaccionado rápidamente a la noticia asegurando que “nadie está por encima de la ley”, subrayando la gravedad de las acusaciones que ahora pesan sobre el hermano del monarca.

Un golpe definitivo para la monarquía

Este arresto marca un punto de no retorno. Aunque Andrés ya había llegado a un acuerdo extrajudicial en EE.UU. con Virginia Giuffre para evitar un juicio por abuso sexual, esta nueva vía penal en suelo británico por corrupción y uso indebido de información oficial complica seriamente su futuro legal.

La noticia ha generado un terremoto mediático en el Reino Unido, coincidiendo con una fase de máxima presión sobre la familia real. Por el momento, el Palacio de Buckingham no ha emitido ningún comunicado oficial, manteniendo la política de distanciamiento que el rey Carlos III ha marcado respecto a las actividades de su hermano desde que ascendió al trono.

Con información de El Diario y El Mundo.