Un cartel de Mojtaba Khamenei en Teherán.

El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán anunció que aceptó un alto el fuego de dos semanas en la guerra y confirmó que el estrecho de Ormuz permanecerá abierto bajo control militar durante ese período.

La decisión se conoció luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, indicara que daría marcha atrás con sus amenazas de atacar infraestructura civil iraní si Teherán aceptaba una tregua temporal y garantizaba la reapertura de esta vía estratégica, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.

En paralelo, desde Teherán señalaron que presentaron un plan de paz “viable” de diez puntos, con propuestas que incluyen el fin de las hostilidades, el levantamiento de sanciones económicas y la liberación de activos iraníes congelados en el exterior.

Según trascendió, la aceptación del alto el fuego fue resultado de intensas gestiones diplomáticas encabezadas por Pakistán, con intervención clave de China, que instó a moderar la escalada ante el impacto económico del conflicto. La medida habría sido aprobada por el nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei.

El propio Consejo aclaró que la tregua “no significa el fin de la guerra” y advirtió que el país se mantiene preparado para responder ante cualquier eventualidad. Además, confirmó que las negociaciones con Estados Unidos comenzarán en Islamabad en los próximos días.

Por su parte, el canciller Abbas Araghchi detalló que durante estas dos semanas se permitirá el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz bajo coordinación de las Fuerzas Armadas iraníes, aunque sujeto a “limitaciones técnicas”.

Antes del conflicto, más de 100 embarcaciones cruzaban diariamente esa ruta marítima clave entre el golfo Pérsico y el resto del mundo. Sin embargo, aún no está claro si Irán mantendrá controles más estrictos o posibles restricciones sobre determinados buques.

Entre los puntos más sensibles del plan iraní también figura el pedido de retiro de fuerzas estadounidenses de la región, aunque sin precisiones sobre su alcance, lo que abre interrogantes sobre el futuro de las bases militares en el Golfo.

Mientras tanto, la comunidad internacional sigue con atención el desarrollo de las negociaciones, en un escenario marcado por la fragilidad del acuerdo y el riesgo latente de una nueva escalada.

Con información de AP y Reuters.