Tal como lo lees: Nos pasó hace unas semanas con el famoso UARS, que cayó sobre el Océano Pacífico Norte, hacia el este de Estados Unidos; y nos pasó este fin de semana con el ROSAT, un satélite alemán que también volvió a Tierra, aunque no sabemos dónde está.

La vuelta a Tierra del observatorio espacial alemán Roentgen (ROSAT), que según un comunicado de la ESA ingresaría en caída libre y sin control para estrellarse contra la Tierra a fines de octubre o inicios de noviembre.

La predicción se cumplió, y aunque a ciencia cierta nadie sabe dónde cayó ROSAT, los científicos afirman que este fin de semana entró en nuestra atmósfera.

Según el Centro Aeroespacial Alemán, la mayoría de los fragmentos del satélite ROSAT se incineraron cuando ingresaron a la atmósfera terrestre a velocidades de hasta 450 kilómetros por hora, pero unos 30 pedazos con un peso total de hasta 1,7 toneladas métricas pudieron haberse estrellado en la Tierra. 


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