El rublo ruso se desplomó más de 30% esta semana, en medio de la invasión a Ucrania y ante la fuerte ofensiva financiera ensayada por los países de Occidente, que decidieron “desconectar” al país comandado por Vladimir Putin de la red interbancaria Swift y congelar los activos de su Banco Central.

Como consecuencia de esta devaluación, la moneda rusa ya se ubica por debajo del peso argentino.

Así las cosas, para comprar un dólar se necesitan 107,40 pesos argentinos (de acuerdo con la cotización oficial de este martes) o 114,90 rublos.

Crisis rusa

El banco central ruso afirmó que está capacitado para mantener la estabilidad financiera del país a pesar del congelamiento de sus activos internacionales anunciada por Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá y Reino Unido, en una de las sanciones más duras recibidas por Rusia desde que comenzó su invasión de Ucrania.

Estas sanciones -que también comprenden la exclusión de algunos bancos rusos del mecanismo financiero Swift– paralizan buena parte de los 600.000 millones de euros en oro y divisas de la autoridad monetaria.

Tras estas sanciones, el Banco de Rusia anunció una batería de medidas económicas: suba de tasas de interés al 20%, cierre de la operativa bursátil y controles de capitales para inversores extranjeros.

Además, este lunes el presidente ruso, Vladímir Putin, prohibió transferir divisas al extranjero y ordenó a las empresas con actividades económicas en el extranjero en el marco del comercio exterior convertir el 80% de sus ingresos en rublos, según un decreto para defender a Rusia de las sanciones occidentales.

“A partir del 28 de febrero, los residentes que participen en actividades económicas en el extranjero deberán realizar la venta obligatoria de divisas por un monto del 80 por ciento del monto de divisas acreditado en sus cuentas en virtud de contratos de comercio exterior con no residentes (…)”, indica el decreto.

El texto también prohíbe a partir de este martes las “operaciones de cambio relacionadas con la provisión por parte de residentes a favor de no residentes de moneda extranjera” y “transferir moneda extranjera a cuentas abiertas en bancos y otras organizaciones del mercado financiero fuera de Rusia”.

Todo ello después de que Rusia sufriera la embestida de las nuevas sanciones occidentales, que ponen en el punto de mira al Banco Central e incluyen la expulsión del sistema SWIFT de varios bancos, lo que se tradujo en el desplome de casi un 30 % del rublo y obligó a Moscú a sacar su arsenal para asegurar la estabilidad financiera.

Entre otras medidas, el Banco Central de Rusia (BCR) elevó de golpe el tipo de interés del 9,5% al 20% para respaldar la estabilidad financiera y proteger los ahorros de la población.

También liberó las reservas de capital acumuladas por parte de la banca por valor de 733.000 millones de rublos (6.245 millones de euros o 6.963 millones de dólares) para préstamos al consumo y préstamos hipotecarios no garantizados en rublos y moneda extranjera.

A su vez recomendó a las entidades financieras reestructurar la deuda de sus clientes en lugar de imponer sanciones o multas si su situación financiera se deterioró por las sanciones y decidió prohibir a los corredores la venta de valores de extranjeros.