La dictadura de Nicolás Maduro revocó este sábado el permiso que Brasil tenía para custodiar la embajada de Argentina en Caracas, una decisión tomada de manera unilateral y con efecto inmediato. El régimen venezolano justificó la medida alegando que la misión diplomática argentina estaba siendo utilizada para planificar actos terroristas e intentos de magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro y la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Esta acusación fue publicada en un comunicado por la cancillería del chavismo.
Desde la noche del viernes, agentes de seguridad del régimen comenzaron a rodear la residencia oficial de la embajada argentina, que Brasil estaba custodiando desde marzo, tras la expulsión de los diplomáticos argentinos. En ese lugar se encuentran refugiados seis opositores al régimen, quienes buscan protección frente a las acusaciones judiciales en su contra.
Magalli Meda, exjefa de campaña para las elecciones presidenciales, denunció la situación desde dentro de la embajada, afirmando que les habían cortado la electricidad y bloqueado el acceso al edificio. A través de la red social X, compartió imágenes del sitio y relató el asedio por parte de las fuerzas del régimen.
El movimiento opositor Comando con Venezuela, liderado por María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, también alertó sobre la presencia de agentes encapuchados y armados alrededor de la embajada. Según denunciaron, los funcionarios del régimen no permitían el acceso a periodistas, a pesar de que la calle seguía abierta.
Además de Meda, los otros cinco asilados en la embajada son destacados miembros de la oposición venezolana, entre ellos Pedro Urruchurtu, coordinador internacional de Vente Venezuela, y el exdiputado Omar González, de Voluntad Popular. Todos ellos están acusados por la Fiscalía venezolana de delitos como conspiración y traición a la patria.
En julio, este grupo ya había denunciado que agentes de seguridad del régimen intentaron tomar la sede diplomática, calificando el hecho como una violación grave del derecho internacional.

La decisión del régimen de Maduro coincide con el creciente malestar entre Caracas y Brasilia, particularmente tras las críticas del presidente brasileño Lula da Silva, quien calificó de “decepcionante” el comportamiento de Maduro tras las elecciones del 28 de julio, las cuales fueron ampliamente cuestionadas por la comunidad internacional.
Desde agosto, Brasil se ha encargado de custodiar las embajadas de Argentina y Perú en Venezuela, así como de representar sus intereses en el país. La medida fue tomada después de que los diplomáticos de ambos países fueran expulsados. Asimismo, la dictadura de Maduro ha exigido la retirada de los representantes diplomáticos de otros países, incluidos Chile, Costa Rica, Panamá, República Dominicana y Uruguay, como represalia por sus críticas a las elecciones de julio.
